EDUARDO SOLA FRANCO
HUMANISTA.-
Nació en Guayaquil el 16 de Octubre de 1.915
y fueron sus padres legítimos José José
y Solá natural de Barcelona, comerciante en
Guayaquil, fundador de la Casa de importaciones Solá
y CIA. que se quemó en 1.917 para el Incendio
de la Gobernación, reabierta y transformada
en la Sociedad Hispano Ecuatoriana S.A. y de Maria
Teresa Franco Roca, guayaquileña. El segundo
de una familia formada de cinco hermanos.
Recibió las primeras
letras en un Colegio de Monjas, de cinco años
fue llevado por sus padres a Barcelona, vivieron durante
tres años en la célebre Casa Milá
o de la Pedrera, de Gaudí, en el Paseo de Gracia
y fue matriculado en el Colegio de los padres Maristas
de la calle Aragón.
Diseñaba por placer
y como arrojaba mis dibujos a un patio interior, cierto
día que enfermé y mis padres llamaron
a un médico vecino del segundo piso de apellido
Armantller, éste subió con todos mis
papeles que había recogido sistemáticamente
y al entregármelos dijo a mis padres: Su hijo
será pintor. Creo que fue el primero que creyó
en mi. En todo caso, aquello ayudó a sanarme.
En l.92l viajamos a Paris
donde me quedé con mi abuelita materna mientras
mis padres seguían a Bélgica, Holanda
y Alemania. Desde entonces acostumbraba garabatear
mis libros y las paredes de la casa, hacía
marionetas, guignol, me disfrazaba y recitaba versos
en la cocina. El 24 regresamos al Ecuador y nuestro
padres nos mandó - a Paco y a mi - al Colegio
del Cebollar de los Hermanos Cristianos en Quito.
Yo me quedé muy triste porque era el más
mimado de mamá, después ella nos fue
a visitar, puso casa y vivimos juntos. Papá
iba cada dos semanas. El 26 regresamos y nos matricularon
en la Escuela Modelo, también me mandaron a
tomar clases de pintura con el maestro Roura Oxandaberro,
que era muy bueno, bonachón y hasta divertido.
Mi padre tuvo la ocurrencia
de pedirme que hiciera un Cuaderno de Dibujo con todas
las cosas que me interesaban y compré un bonito
cuaderno con papel de acuarela, lo hice empastar y
empecé a dibujar cuanto veía. Iba al
teatro, veía una buena película, conocía
una persona interesante, lo llevaba a la playa y todo
lo iba apuntando. Después el Díario
se fue haciendo más personal. Dibujaba los
buenos y los malos ratos, eran dibujos con breves
comentarios.
En l.929 papá nos llevó
nuevamente a Barcelona con la intención de
quedarnos. Estuve en el Colegio de los jesuitas de
la calle Caspe dos años y habiendo admirado
la obra surealista y elegante del pintor López
Morelló, quise que me diera clases. También
fui alumno de Menéndez, época extraordinariamente
feliz, viajábamos mucho por Francia, España
e Italia y en el Salón Montjuich de Barcelona
aceptaron dos dibujos míos Art Decó
realizados a tinta china y con acuarelas. Yo pintaba
marquesas, damas elegantes, fantasías a lo
Blaskt porque me movía en el mundo del turismo
adinerado; pero al producirse la crísis mundíal
que golpeó a todos por igual, regresamos el
32 a vivir en nuestra casa de tres pisos situada en
el boulevard No. 73l. Ese año apareció
la primera crónica de mi arte en la Semana
Gráficaque editaba el díario El Telégrafo,
participé en una exposición colectiva
en la Sociedad Filantrópica del Guayas con
los artistas de Allere Flamman: Eduardo Kingman, Galo
Galecio, Antonio Bellolio, Enrico Pacciani, pero lo
mío no agradó y solo vendí una
acuarela de las diez que expuse pues aún no
se comprendía lo que era el Art Decó
y hasta hubo personajes que se disgustaron de mis
extravagancias versallescas, fui atacado y tuvieron
los bomberos que defenderme. (1)
Se sucedieron nuevas clases
con Roura y otra participación colectiva, en
esta ocasión, con sus alumnos; trabajos por
las mañanas en el almacén de mi padre
y tardes libres para mis clases durante tres años,
hasta
(1) Joaquin Gallegos Lara vivía
exaltado y aspiraba a una pronta revolución
marxista en el Ecuador, no soportó la temática
aberrante de Solá y ordenó su ataque
a la salida de la Exposición. El joven pintor,
que solo tenía diecisiete años de edad,
recibió un fuerte puñetazo que le abrió
una herida en el labio superior y le aflojó
dos dientes y más le hubieran pegado de no
haber sido por la oportuna intervención y ayuda
de los bomberos
que abogaron a mi favor unas buenas amigas de mi madre,
que me entendían, llamadas Maria de la Torre
y Adelaide Velasco Galdós, para que mi padre
permitiera viajar al exterior, pero antes hicimos
una visita a Quito, donde retraté a las niñas
y señoritas de la sociedad y expuse esos retratos
con algunas acuarelas Art. Decó en el Salón
de las Palmas del Hotel Metropolitano.
También había
comenzado a escribir cuentos para la revista Nuevos
Horizontesde la Legión Femenina de Educación
Popular que dirigía Rosa Borja de Ycaza. Mi
primera producción fue extraña, simbolista
y romántica, tituló Las manos de la
dama desconocida y gustó mucho, pues trata
sobre un joven que se enamora de una dama a quien
ve pasar por su ventana todos los días rumbo
a una iglesia, pero lo que más le interesa
en ella son sus blancas manos, perfectas y marfilíneas.
Un día se atrevió a escribirle una esquela
pidiendo la oportunidad de besarle sus manos. Poco
después recibió un paquete, al abrirlo
encontró dos manos de porcelana, porque la
dama había perdido las suyas en un accidente
y usaba postizas.
En l.935, con ochenta dólares
mensuales y el pasaje en barco, mi padre me despidió
en el muelle advirtiéndome que solo tenía
un año para demostrar mi condición de
pintor en New York.
El 23 de Julio arribé
a esa metrópoli con niebla. Maria Piedad Castillo
de Leví me recomendó un Y.M.C.A. de
la calle 62 y Central Park, donde por un dólar
diario tenía un cuarto y comida.
Enseguida busqué trabajo
y fui contratado como diseñador de dibujos
para papel de pared, luego diseñé alfombras.
Una tarde de verano mi vecino el señor Sobol
me invitó a almorzar para el día siguiente
con Nan Graecen, hija del Director de la Escuela de
Pintura de Grand Central y pintora ella misma, quien
enseñó mis dibujos a su célebre
padre Edmund Graecen y tanto debieron agradarles que
enseguida me becó por un año para todas
las clases ( retrato, anatomía, naturaleza
muerta, e ilustración ) al final del cual gané
la Medalla de Oro de la Escuela. Por entonces también
concurría al New School of Social Research
donde enseñaba Camilo Egas. El 36 arribaron
mi madre y dos hermanas a visitarme y con ellas regresé
a Guayaquil por tres meses.
Nuevamente en New York, volví a la escuela,
hice retratos y me inscribí en un Concurso
de todas las escuelas de Arte de New York, para decorar
los cuatro salones y los corredores adyacentes en
el Waldorf Astoria, con motivo del baile organizado
por la Kotzciuko Foundation, formada de inmigrantes
polacos. Yo pinté un mural Decó sobre
un cartón de grande dimensiones, pues tenían
más de dos metros de ancho y medio de alto,
con los vestidos típicos de Polonia y numerosos
motivos alegóricos que gustó mucho y
obtuvo el Primer Premío consistente en un viaje
a Polonia con gastos pagados por tres meses. En Varsovia
asistí a la Academia de Pintura, luego recorrí
Hungría, Austria, Francia, visité Viena,
la Exposición Universal de Paris de l.937,
encontrando en el Palais Chaillot un busto mío
realizado en bronce dos años atrás en
New Yotk, por mi amiga la escultora Francis Mac Key.
El resto del 37 lo pasé en New York.
El 38 regresé a Guayaquil
y casi enseguida seguí a Chile con mis padres.
En Santiago conocí al Arquitecto Francisco
Carlés que estaba de moda, quien me pidió
que ejecutara al óleo los murales interiores
de la casa de la familia Ferrer, que acababa de terminar.
Allí pinté una cacería romántica
que gustó mucho y enseguida me solicitaron
otros trabajos Art Decó (2) En el Salón
de baile Roof Garden del Hotel Carrera pinté
la parte alta, lo mismo que el Tap Room del Hotel
Ritz donde funcionó una boite de gran éxito.
Enseguida adorné la casa de los Edwards con
escenas de circo, la de los Eastman con una vista
de una academia de baile, la de los Merry del Val
con comidas célebres y así por el estilo.
También ejecuté numerosos retratos.
Mi padre estaba tan emocionado y contento que olvidó
su natural severidad y regresé a Guayaquil
en las navidades del 38.
El crítico Alejo Vidal
Cuadras, pintor retratista de sociedad de la Grande
Chaumiere de Paris había escrito: En Solá
hay un refinamiento
(2) El Art Decó se originó en el Art
Nouveau en Francia y se singularizó por la
decoración, por eso se ha dicho que es un Arte
meramente decorativo a través de la estilización
de las figuras y la geometría de los diseños,
popularizandose entre l.918 y 1.940, por eso ha sido
llamado el Arte entre las dos guerras. Su introductor
en el Ecuador y en Chile es Solá. Desde el
punto de vista estrictamente técnico no es
un estilo de pintura como lo son el cubismo, el surealismo,
etc. y por eso desde que Solá comenzó
a pintar seriamente ya no hizo más Art Decó.
italianizante a más de otro elemento barroco,
que añaden insospechable sugestión a
su realismo terrible y espectacular.
El 39 me embarqué en
un carguero que iba a San Pedro, California, de allí
pasé a Hollywood en busca de trabajo. Un amigo
mío le presentó mis dibujos al célebre
Director Frank Lloyd, ganador de dos Oscares por sus
películas, quien de inmedíato se entusiasmó
con mi arte y me contrató para que hiciera
un reportaje con acuarelas de una película
que iba a realizar en alta mar llamada Ruler of the
Sea con Douglas Fairbanks Jr. Todos vivíamos
en Santa Catalina y nos ibamos al mar a filmar. A
través de Fairbanks conocí a muchos
actores de primera magnitud y frecuentando la casa
de Norma Shearen, retraté a Margareth Lockwood,
Carole Lombard, Merle Oberon, Loretta Young, David
Niven etc y al Director Jack Rose de los Estudios
Disney, quien me llevó a una gran producción
en proyecto sobre Don Quijote para que dibujara la
secuencia o guión.
Dejé la Paramouth donde
trabajaba en The cat and the canary ganando $ 500
al mes, para recibir solamente $ 200 pero con el ofrecimiento
de un contrato por siete años con $ 1.000 mensuales
Durante nueve meses trabajé sin descanso y
realicé cosa de dos mil dibujos para la película
sobre Don Quijote, con infinidad de detalles, pues
el vestuario lo tomaba de los cuadros de Velásquez
y los fondos de los del Greco y así por el
estilo. Una noche concurrió Walt Disney a mi
estudio, observó el trabajo, lo aprobó
y pasaron a Joe Grant para la continuación
de mis obras, que sin embargo fueron acusadas de demasiado
academicistas. Yo fui movilizado a otro proyecto,
los dibujos abstractos de la película Fantasía,
como guionista de las secciones correspondientes a
la tocata y fuga de Bach y Una noche en el Monte Pelado
de Moussorgsky, pero diferentes problemas hicieron
que Don Quijote nunca se terminara y quedó
mi trabajo inconcluso.
Cuando comencé Fantasía
estaba con surmenage por mi anterior trabajo que había
requerido de un enorme esfuerzo, pedí vacaciones
para viajar a New York y sufrí una grave depresión
nerviosa que me mantuvo seis meses en el Rockefeller
Center Hospital y cuando me dieron el alta encontré
a mi amigo Joseph Cotten, quien mostró mis
acuarelas a su mujer, que las llevó a Conde
Nast, propietario de la cadena de revistas de lujo
más importante de los Estados Unidos y algunas
tan famosas como Vogué, Vanity Fair, que al
verlas me contrató para que hiciera las ilustraciones
de los principales eventos sociales de New York, fiestas
en el Hotel Plaza, el Metropolitan, la Opera, lo cual
me mantuvo ocupado todo el año l.939 con Vogué.
Al año siguiente, con
motivo del matrimonio de mi hermana Maria Teresa con
Julio Estrada Icaza, regresé a Guayaquil y
como en Septiembre murió mi padre, cambié
de planes y quise quedarme acompañando a mi
madre y pintando. A finales de ese año viajamos
a Lima y el 41 expuse en la Asociación Entre
Nous con gran vernisage interrumpido por manifestaciones
contra el Ecuador. Mi padre me había dejado
una buena fortuna, así es que decidí
seguir a Chile mientras mi madre regresaba a Guayaquil.
En Santiago volví a
encontrar a mis clientes, hice murales para las familias
de Carlos Vial y de José Huidobro y con ligeros
intervalos a Guayaquil me mantuve pintando numerosos
retratos hasta el 44 que pasé a Buenos Aires,
donde expuse en la Galería Müller y Greco
y en el Museo de Arte Contemporáneo.
En Noviembre del 44 volví
para recoger a mi madre y con ella fuimos a Quito
y expuse en la recién fundada Casa de la Cultura
Ecuatoriana pero mi pintura figurativa y simbolista
no fue apreciada ni comprendida porque se vivía
un indigenismo exagerado y expresionista muy de casa
adentro, en contraposición con lo mío
que siempre ha sido de una inspiración muy
diversa, cosmopolita. Entonces mi madre enfermó
y sintiéndose grave decidió que ella
tenía que ir a Lima con sus hijos y a mi me
ordenó que viajara a New York donde estaba
mi futuro. Fue una especie de premonición y
al despedirnos el 16 de Octubre de l.945, justamente
el día en que cumplía treinta años
de edad, ambos supimos que no nos volveríamos
a ver y así fue.
En New York fui llamado por
Galo Plaza quien me invitó a exponer en una
Galería de Washington y en esa capital pasé
el año 46 pues me hicieron muchos encargos,
pero al saber que mi madre había fallecido
del corazón en Orrantia cerca de Lima, dejé
de pintar, sintiendo que por mi vocación había
vivido siempre separado de ella. Fue como un complejo
de culpa y para superarlo regresé a Lima a
estar en los lugares en que ella había vivido
los últimos meses.
Allí formé parte
de la recién creada Asociación de Artistas
Aficionados con Corina Garland, Alejandro Miró-Quezada,
Manuel Solari, Alejandro Graña, etc. y estrené
en el teatro de dicha Asociación una farsa
mía ambientada en el siglo XVIII con ballet,
que titulé Las bodas que prepara el diablo.
Igualmente, en dichos nueve meses que pasé
en la capital peruana, escribí Los caminos
oscuros y el silencio, Voces de soledad, Dos segundos,
Cenizas sobre la vida, Al pasar, y Regreso al recuerdo
que edité ese año en un volúmen
bajo el nombre de Los caminos oscuros y el silencio.
El 47 regresé a New
York y coincidió que los soldados volvían
de la guerra en Europa y la ciudad era una fiesta.
Me hospedé en el Hotel Gladstone en la 52 entre
Park Ave. y Lexington y fui vecino de Marilyn Monroe
y Gloria Vanderbilt con quienes me veía casi
todos los días y trabé estrecha amistad..
Tiempo casi perdido, pues no podía pintar y
solo escribía. En la primavera decidí
pasar a Europa y un amigo muy rico llamado Frederick
William Richmont, a quien había conocido en
casa de las Tous en New York ( Maria y Margarita )
me pidió que le dejara en depósito mi
colección de trescientos cuadros grandes, libros
de dibujo, muchísimos bocetos - unos acabados
y otros a medio talle - así como varios cuadernos
manuscritos con obras de teatro que estaba concluyendo,
porque podían extraviarse en el viaje. Yo acepté
su ofrecimiento de buena fe y al regresar años
después me dijo que no me devolvería
nada. Entonces recurrí al consulado, hice una
requisa en un guarda muebles de la calle Lexington
donde él los había llevado, pero solo
encontramos un retrato pues suponiendo mis intenciones,
la noche anterior se había llevado todo. Nunca
pude recuperar nada.
Estuve en Londres y en Paris
y sufrí los racionamientos y las dificultades
propias de la postguerra, pero en cambio me beneficié
del gran ambiente artístico que se vivía
entonces. En la revista Operasalió publicado
un artículo mío sobre el arte en el
Perú traducido al francés por André
Maurois, a quien llamé por teléfono
para agradecerle y nos hicimos muy buenos amigos,
al igual que con su señora; ella, uno de los
personajes descritos por Marcel Proust. Ambos me incitaron
a exponer en la Galería Mirador de la plaza
Vendome y al vernisage concurrieron los miembros de
las Academias, del Instituto y el tout Paris. Luego
tuve otra Exposición en la Galería Kleber
gracias a la protección de Maurois, quien escribió:
Solá, hombre de extraordinario talento, ardiente,
sincero y aunque admira a los maestros , demuestra
asimismo que ha comprendido sus lecciones y siempre
sabe ser original. Luego pasé el verano en
Biarritz con una familia amiga española de
apellido San Carlos, dueño del castillo El
Quiñón en ese balneario.
El 48 seguí a Roma y
a Taormina en Sicilia donde tomé clases de
escultura con el maestro Marichiollo durante seis
meses entre las ruinas griegas y romanas, regresando
poco a poco a la pintura a través del dibujo
y la composición y así fue como volví
a pintar liberado de mi complejo de culpa. De Taormina
seguí a Florencia y tomé un departamento
en el Palacio del Marqués de la Stuffa en la
plaza del Santo Spiritu donde hice esculturas en mármol,
piedra, terracota y pinté durante tres años
hasta el 50 en que me vi obligado a salir debido al
turismo excesivo. De nuevo en Paris habité
un piso del Número 56 de la Avenida Foch y
pinté a las mujeres más importantes
del momento: Nicole de Rotschild, Madame Maurice Solvey,
Madame Francesca Saint Just de Moet-Chandon, Madame
Beatriz Eugene Bamberger, etc.
El 51 fuí nombrado Ataché
cultural honorario de la embajada ecuatoriana por
el Canciller Peñaherrera, participé
en la Bienal de Madrid y escribí en francés
las siguientes obras para teatro: l) La Trampa al
inocente que adaptada por Marcel Mitois el 53 se estrenó
en el teatro L´Oeuvre el 54 y permaneció
tres meses en cartelera con llenos completos, 2) El
Palacio de espejos, que se pasó por capítulos
en una radio, actuando de principal Jean Le Patelein,
que años después llegó a Director
de la Comedía Francesa, y 3) Regreso al recuerdo,
que traduje al español y al ser presentada
en el teatro Caumartin, se suspendió a los
tres días porque la primera actriz resultó
ser hermana menor de Michele Morgan, que no aceptaba
competencias familiares.
El 54 regresé a mi Patria
dispuesto a realizar labor cultural y como en el Núcleo
del Guayas de la CCE. me pidieron que creara el Departamento
de Arte Dramático, acepté la oferta
y trabajé varias semanas, pero viendo el poco
interés que existía para el teatro,
preferí ayudar en la Escuela de Ballet a la
profesora yugoeslava Kitty Sakilarides, quien me solicitó
un programa de coreografías sobre temas ecuatorianos,
tomando como punto de partida los poemas de Adalberto
Ortíz con música del maestro Gerardo
Guevara y tras medio año de ensayos y cuando
ya tenía pintados los decorados y diseñado
el vestuario, el Presidente del Núcleo, Carlos
Zevallos Menéndez, despidió a Kitty
y todo se malogró, así es que decidí
irme al campo de las islas Bermudas y me dediqué
durante seis meses a pintar temas nativos en el hotel
de Dene Manor, presentando esas pinturas en la Galería
Lilienfieldt de New York con público y venta,
pues la gente comenzaba a estar cansada del abstraccionismo
y todo lo mío era figurativo.
| ............................................................................................................................................................................ |
| |
|