MANUEL ECHEANDIA Y
VALENCIA
PROCER DE LA
INDEPENDENCIA.- Nació en Guaranda el 24 de
Abril de 1783 a las cuatro y media de la mañana
y recibió las aguas del socorro de apuro, administradas
por su padre el Corregidor de Guaranda Fernando Antonio
de Echeandia y Saloa, natural de la villa de su nombre
en Durango, Viscaya y fue su madre Bárbara
Valencia y Hurtado, payanesa. En Diciembre fue bautizado
solemnemente y fue su padrino el Conde de Santa Ana
de Izaguirre, que vivía en Guayaquil por entonces.
De nueve años pasó
a estudiar, especialmente matemáticas en el
Colegio de Nobles de Vergara. donde permaneció
hasta 1800 en que regresó a Caracas, a residir
junto a su padre, Tesorero de la Real Hacienda en
dicha capital; a su muerte en 1801 fue nombrado Oficial
de ese ramo.
En 1805 casó con María
de la Cruz Frías y Abadiano. El 7 ascendió
a Ministro tesorero interino de la Real Hacienda en
las Cajas de Puerto Cabello y de allí regresó
de Oficial Mayor a Caracas, acompañando a los
dos Comisarios Regios que la monarquía española
enviaba a América (1) para tratar de aplacar
los ánimos exaltados; y arribaron al día
siguiente del golpe revolucionario del 19 de Abril
de 1810, cuando la población de Caracas ya
se había pronunciado por la independencia.
Entonces abandonó su cargo, se sumó
al movimiento y poco después entró al
ejército patriota. En 1811 participó
en la campaña militar bajo las órdenes
del Marqués de Toro como Oficial de Rentas;
el 12 fue Administrador de la Hacienda Pública
en Cura y tuvo que emigrar con otros rebeldes cuando
las capitulaciones del General Francisco de Miranda.
(1) Los Comisarios Regios fueron
quiteños: Antonio de Villavicencio viajó
a Nueva Granada y Carlos Montúfar a Quito.
El 13 regresó al continente
con el General Bolívar y participó en
la llamada Campaña Admirable, interviniendo
en grandes y gloriosas acciones. En Julio del 14 emigró
nuevamente a los llanos del oriente venezolano, huyendo
de las avanzadas del ejército realista del
General Boves y luchó en varios combates y
guerrillas; mas, debido a las constantes persecuciones
en Septiembre tuvo que exilarse en Cartagena de Indias,
donde fue Capitán de la Guardia Nacional y
Ayudante Mayor de aquella plaza y sufrió las
consecuencias del terrible asedio hasta que en Diciembre
de 1815 terminó por evacuar la fortaleza en
unión de otros patriotas.
"En una pésima
embarcación y con el marino Padilla, pasó
con algunos venezolanos a la isla de Jamaica en el
Caribe y de allí a los cayos de San Luis en
Haití, siempre perseguidos, donde obtuvieron
gracias a la generosidad del General Petión
y del gobierno de Inglaterra, una importante ayuda
económica y de armas, que les permitió
planificar un nuevo asalto al territorio de Venezuela.
En Junio de 1816 y con motivo
de la expedición a los cayos el Libertador
le nombró Comisario General de Guerra, pero
una grave dolencia le impidió hacerse cargo;
sin embargo, ordenó la contabilidad general
y cumplió importantes misiones en la isla de
Margarita y en Ocumare y al conocer el fracaso de
la nueva campaña patriota viajó exilado
a la isla de Curazao, donde vivió en 1817 varios
meses entre la población nativa y holandesa,
en grave estado de enfermedad y pobreza, pues sus
bienes —que no eran pocos— habían
sido secuestrados por las autoridades españolas.
En 1818 se reincorporó
a los ejércitos republicanos en las Guayanas,
nuevamente fue Comisario General del Ejército
y tuvo a su cargo la organización de la contabilidad
militar. Luego acompañó al Libertador
en el glorioso paso de los Andes y en la campaña
militar de Nueva Granada. El 7 de Agosto de 1819 participó
en la batalla de Boyacá que abrió las
puertas de Bogotá a las armas patriotas. El
5 de Julio de 1820 fue ascendido a Comisario General
Ordenador y el 21 asistió al Congreso del Rosario
de Cúcuta como Diputado por el estado de Mérida,
donde tuvo destacada actuación, pues fue miembro
de la Comisión de Hacienda y presidió
la de Guerra.
En la campaña militar
de 1823 estuvo al lado del General Páez y sus
célebres llaneros hasta conseguir la derrota
final del General español Calzada en Puerto
Cabello, último reducto realista que aún
quedaba en el territorio de Venezuela.
El 13 de Abril de 1824 fue
ascendido a Coronel. El 26 de Mayo del 27 el Libertador
le designó Tesorero del Ejército y de
Hacienda. En Mayo del 29 recibió en Quito el
nombramiento de Contador Mayor del Tribunal de Cuentas
de Venezuela a cargo del extenso ramo de Aduanas,
y cuando en 1830 el General Páez fundó
la república, le designó Presidente
del Tribunal de Cuentas.
En 1831 ascendió a Ministro
de Hacienda y Relaciones Exteriores durante el mandato
de José María Carreño y se desempeñó
en varios gabinetes y con toda probidad hasta el 11
de Marzo de 1837, interviniendo activamente en la
emisión de gran parte de las leyes fiscales
de ese país; enseguida ocupó varios
días en forma interina la presidencia de esa
nación.
El 14 de Marzo de 1842 se jubiló
a los cincuenta y nueve años de edad con mil
quinientos pesos anuales de renta. El 48 fue nombrado
Director del recién creado Banco Central de
Caracas. En Enero del 50 integró la Junta Económica
de Hacienda y el 1 de Abril falleció en Caracas
de 67 años de edad y fue sepultado en una de
las bóvedas del templo de San Francisco, dejando
numerosa e ilustrada descendencia en Venezuela.
En 1877 el historiador Aizpurúa
escribió su biografía y pidió
que sus restos fueren trasladados al Panteón
Nacional de Caracas, como efectivamente se dispuso
años después por decreto; pues, aparte
de sus méritos y servicios en las guerras de
la independencia y a la república, había
gozado de la ilimitada confianza del Libertador Bolívar
y en muchas ocasiones las cuentas del ejército
eran ordenadas solamente a base de su memoria, habiendo
manejado millones de pesos con gran probidad.