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JULIO ESTRADA ICAZA
HISTORIADOR.- Nació en Guayaquil el 16 de Noviembre de 1917. Hijo legítimo del destacado banquero Víctor Emilio Estrada Sciacaluga y de Isabel Icaza Marín, guayaquileños.

Inició sus estudios primarios en el Colegio Salesiano Cristobal Colón. En 1925, al trasladarse su familia a Italia, ingresó al Colegio Carlo Alberto, en Moncalieri, cerca de Turin. Al regresar al Ecuador pasó a completar sus estudios primarios en el mismo Colegio Cristobal Colón, de donde salió por una discusión con el Padre Sagasti, y en el Colegio La Salle de los Hermanos Cristianos. En 1930 su familia se radicó temporalmente en Bruselas, estudió un año en el College Saint Pierre, al siguiente año fue matriculado en la Ecole des Roches en Verneuil-sur-Avre, Normandia, Francia, donde se encontraba su hermano Emilio.

En 1932 viajó con su hermano Emilio a la Bayfor Mílitary Academy de Chattanooga, donde se gradúo en 1934 con 32 crédítos-materias, recibiendo la codiciada presea Cum Honore. En el Anuario de la Academia se lo calificó del más brillante estudiante en la historia de Baylor y como dato anecdótico cabe indicar que un día que faltó el Profesor de Matemáticas, sus compañeros le pidieron que dictara la clase y lo hizo con notable éxito.

Entonces ingresó al Massachusetts Institute of Technology, uno de los más prestigiosos institutos técnicos del mundo; al año siguiente pasó al California Institut of Technology donde tuvo de profesores a Thomas Hunt y a Morgan y Linus Pauling, ganadores del Premio Nóbel.

Deseoso de independencia dejó trunco sus estudios superiores y regresó a su tierra para iniciarse como vendedor de seguros, Pocos meses después era llamado al servicio militar y cumplido ese deber, en 1937 se asoció con Emilio Ginatta Hidalgo y el doctor ingeniero Arnaldo Ruffilli, para establecer la Compañía General de Construcciones, que ejecutó entre otras obras el edificio Tosi, por esa época el más alto de Guayaquil, el Yacht Club y el muro de la Cervecería, así como el Palacio Municipal y la Gobenación en Babahoyo. En enero de 1943 y debido al retiro del ingeniero Ruffilli se liquidó la compañía.

En agosto de 1940 contrajo matrimonio con María Teresa Sola Franco.

Con ocasión de la invasión peruana en 1941 cumplió su deber alistándose en el ejército aunque no fue movilizado a la frontera por la desorganización reinante y al enterarse que el Ministro de Hacienda Vicente lllingworth Icaza se había trasladado expresamente a Guayaquil para informar que las Fuerzas Armadas habían decidido declarar a Guayaquil ciudad abierta y que tan sólo desde Huigra se defendería al país, pasó a integrar la Junta guayaquileña de Defensa Nacional, de efímera existencia.

Más efectiva fue la labor emprendida poco después con un grupo de jóvenes que recogieron numerosas firmas para obtener del Presidente de la República que reorganice el Concejo Cantonal de Guayaquil, a pesar de estar integrado principalmente por amigos personales suyos.

Si bien, había interrumpido su educación superior no decayó su sed de conocimientos y aprovechando la biblioteca de su padre y la que él mismo iba formando, estudió economía, seguros y matemáticas aduanales y le valió que fuese animado a fundar en 1943 "La Ecuatoriana de Seguros" que gerenció hasta Octubre de 1945, para poder ayudar a su padre en el equipamiento y organización de los Hoteles Humboldt en Playas y Guayaquil, donde estuvo hasta 1949.

Sin embargo, a raíz de la Revolución de Mayo de 1944, había sido elegido Director de la Cámara de Comercio de Guayaquil y fue delegado a la Conferencia Económica Nacional del 45. Al año siguiente comenzó a escribir artículos sobre temas económicos que se publicaban en El Universo y El Telégrafo con su propio nombre o bajo el pseudónimo de "Julius Paulus”. Ello dio margen para que en Junio de 1950 el doctor Kléber Viteri, Decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Guayaquil, lo invitase a dictar las cátedras de Seguros y Matemáticas Actuariales, de Análisis e Interpretación de Balances y de Matemáticas Financieras, que tuvo a cargo hasta su renuncia en marzo del 54, mientras actuaba como Asesor Técnico de la "Compañía Ecuatoriana de Seguros". Más tarde, en mayo de 1961, volvería a la misma Facultad de Economía a las cátedras de Econometría y de Matemáticas Financieras, pero renunció en agosto "ante la falta de preparación de los alumnos".

En agosto de 1952 fundó "Patria Compañía Anónima de Seguros", que en pocos años llegó a ocupar el primer puesto entre las empresas de su género lo que impulsó al Superintendente de Bancos, que a su vez era Gerente en Quito de la mayor competidora en seguros de vida, a iniciar el hostigamiento a Estrada. Dada la presencia simultánea en el Ministerio de Hacienda —Juez de última instancia sobre estos asuntos— de un Gerente de otra aseguradora competidora. Estrada prefirió liquidar la compañía y devolver a los accionistas los valores invertidos, como lo efectuó en marzo do 1956. No retornaría a este tipo de actividades hasta abril de 1975, cuando fue designado Asesor de Seguros de la "Flota Bananera Ecuatoriana"; puesto en que laboró hasta febrero de 1979, habiendo intervenido en importantes y delicados problemas que involucraban la existencia de la Flota y la detención de barcos en puertos extranjeros.

A partir de 1957 se dedicó a actividades de carácter personal y desarrolló un pequeño plan de vivienda económica en Puerto Liza, donde llegó a construir 100 unidades antes de que el Alcalde Asaad Bucaram ordenase invadir el resto de esos terrenos en 1969.

En el Interin (1962-1963) había presidido el Patronato de los Barrios Suburbanos de Guayaquil, bajo cuya intervención se construyó una Escuela en terrenos donados por él y puso en funcionamiento 3 tanqueros de distribución de agua potable municipal , a la par que se colocaban 8 grandes tanques de acero inoxidable donados por la Agencia Internacional de Desarrollo para el mismo fin. Entre 1964 y 1966 actuó como vocal del Patronato de la Escuela de Artes y Oficios que equipó la Escuela Artesanal Domingo Savio y rellenó el patio con el aporte personal de Estrada.

En mayo de 1966 y ejerciendo la Presidencia de la República Clemente Yerovi, fue nombrado Gerente de la Sucursal en Guayaquil del Banco Ecuatoriano de la Vivienda, y en esa calidad reactivó y concluyó en pocos meses el Programa de la Atarazana con 1.200 viviendas, iniciado por Rafael Guerrero Valenzuela, que se había paralizado durante la Junta Militar. Poco después se ocupó de efectivar la expropiación de los terrenos de El Guasmo y La Saiba; Estrada, debidamente autorizado por Decreto Ejecutivo, procedió a distribuir por Escritura Pública los 20'000.000 de metros cuadrados expropiados, entre la Municipalidad de Guayaquil, el Comité para la Rehabilitación y Urbanización de los Barrios Suburbanos y el propio Banco Ecuatoriano de la Vivienda (BEV).

Siendo Gerente del BEV actuó como Vocal de la Comisión Ejecutiva de los Barrios Suburbanos que se ocupaba de canalizar y pavimentar calles en esos sectores en 1966 y fue Delegado a la V Reunión Interamericana de Ahorro y Préstamos que se celebró en Buenos Aires en 1967 y en Noviembre de 1968 se retiró del BEV en el V Velasquismo.

"Desde 1957 me había ocupado con creciente fervor en la investigación histórica, escribiendo ocasionalmente artículos periodísticos sobre el tema, mientras iba formando un extenso fichero. Mi propósito inicial había sido recoger la idea de mi padre fallecido en 1954, para publicar la Historia Económica del Ecuador. Pronto me convencí de que aquel objetivo resultaba irrealizable a corto plazo ante la carencia de material de fondo, puesto que la historiografía nacional se limitaba a una sola obra documentada —la de Federico González Suárez— que terminaba justo antes de la independencia. Tuve pues, que dedicarme a una investigación más amplia y como resultado de ella publiqué la primera edición de El Hospital de Guayaquil en 1966 en 14l páginas. Ello me valió ser nombrado Miembro Correspondiente del Centro de Investigaciones Históricas y afirmó mi amistad con los historiadores Jorge Pérez Concha y Doctor Abel Romeo Castillo. A fines de 1968 nos propusimos promover la celebración del CL Aniversario de la Independencia Nacional el 9 de Octubre de 1970 y concientes de que ese objetivo no sería alcanzado sino con el respaldo de los medios de comunicación, procedí a convocar una reunión a la que asistieron los directores de El Universo, El Telégrafo, La Razón y Expreso y decidimos fundar La Junta Cívica del Sesquicentenario, con la participación de entidades clasistas y personajes representativos de la ciudad".

Cumpliendo un elemental deber de cortesía los promotores y Raúl Clemente Huerta, Presidente de la Cámara de Diputados, visitaron al Alcalde Asaad Bucaram para que se integrase a la Junta; pero, inesperadamente, éste se negó, aduciendo que la celebración le competía exclusivamente al Municipio. En un intento posterior que hizo Estrada, no sólo reiteró su negativa sino que lo amenazó con hacerle invadir los terrenos que poseía en Puerto Liza, a lo que Estrada replicó que cumpliría su deber cívico no obstante cualquier amenaza. Efectivamente, en breves días, Bucaram hizo tomar los terrenos como ya se dijo.

Así pues, designado Secretario ejecutivo de la Junta Cívica desde 1969 se propuso luchar a brazo partido por alcanzar las metas trazadas y en compañía de un grupo de estudiantes vicentinos se trasladó a Quito con el fin de obtener del Congreso Nacional la asignación de treinta millones de sucres en bonos del estado, que el Ministerio de Finanzas se negó a entregar, pero que luego la Junta Monetaria emitió y cambió a la par.

Lamentablemente en 1970 ocurrió la dictadura civil de Velasco Ibarra y los festejos del Sesquicentenario no pudieron celebrarse. Dos años después advino la dictadura militar del General Rodríguez Lara y el Jefe Civil y Militar del Guayas Renán Olmedo Gonzalez empezó a dilapidar el dinero de la Junta en una mala adecuación del edificio de la Gobernación y en otras obras insignificantes que Estrada se vio imposibilitado de impedir; sin embargo pudo salvar tres millones y medio de sucres que habían sido asignados por el Presidente Velasco Ibarra para la formación del Archivo Histórico del Guayas, que inició en 1972 "con el entusiasmo que despierta toda nueva empresa y con la decisión que merece toda tarea necesaria", y la publicación de una Revista que alcanzó justo renombre dentro y fuera del país y logró salir hasta el número 19 en Junio de 1981.

Allí colaboraron numerosos escritores con artículos de indudable interés, también tuvo una sección documental, otra de misceláneas o varios y no faltaron colaboraciones del extranjero.

En el No. 1 Estrada publicó Antecedentes sobre el Hospital de Portoviejo en 8 páginas. El Archivo del Cabildo colonial de Guayaquil en 15 páginas y Evolución urbana de Guayaquil en 32 páginas. En el 2 Apuntes para la Historia del Hospital Militar. En el 3 Desarrollo histórico del suburbio guayaquileño en 13 páginas. En el 5 Apuntes para la Historia de la Lotería en 32 páginas y Los inventarios del Hospital en 5 páginas. En el No. 6 Notas sobre el Hospital de Riobamba en 10 páginas y Una acotación sobre la descripción de Guayaquil en 1765 por Juan Antonio Zelaya y Vergara en 4 páginas. En el 7 Alrededor de la fundación de Guayaquil en 55 páginas. En el No. 8 Los Bernales del Hospital, a medias con Michael Hamerly en 19 páginas, y Apuntes para una historia de Daule. En el 9 una nota necrológica sobre Genaro Cucalón Jiménez en 2 páginas. En el No. 11 Migraciones internas en el Ecuador en 22 páginas. En el 12 ¿Hasta dónde la Tradición? en 20 páginas. En el 15 Minicrónicas guayaquileñas: un mercedario jugador en 10 páginas. En el 16 El Comercio de Armas en la guerra de independencia. La compañía Muñoz-Henderson en 1820-1821 en 30 páginas y en el 17 La Campaña de Esmeraldas 1913-1916 en 117 páginas; entre el 72 y el 75 publicó los primeros cinco tomos de Actas del Cabildo de Guayaquil que van desde el más antiguo que se conserva y que data de 1634 hasta el Quinto en 1679, es decir, los primeros cuarenta y cinco años de historia chica en la versión paleográfica de José Gabriel Pino Roca, revisada por el Dr. Rafael Euclides Silva y cotejada por Juan Freile Granizo, utilizándose el índice General alfabético de Silva y es una lástima que por causas económicas no se hubiera continuado con la edición de tan importante fuente documental. Igualmente se publicó el Libro II de Cabildos de Cuenca transcrito por Manuel Torres Aguilar y cotejado por el Lic. Juan Chacón Z. El Archivo reimprimió algunas de las obras de Emilio Estrada que se encontraban agotadas y dio a la luz otras de autores extranjeros sobre temas ecuatorianos, entre los que mencionaremos a Robert E. Norris, Louisa R. Stark y Peter C. Muysken, Michael T. Hamerly y Lawrence A. Clayton. Entre los autores nacionales imprimió trabajos de Juan Freile Granizo, Jaime E. Rodríguez O., Juan Chacón Z., Abel Romeo Castillo, Luis Noboa Icaza y del propio Julio Estrada Icaza. En síntesis, fue una labor editorial patriótica y meritoria.

"Mientras tanto la Junta Cívica encabezó en 1976 con el apoyo de los medios de comunicación local, la defensa de los intereses de la ciudad y la nación, presentando soluciones para el problema del financiamiento y ejecución del Mercado Mayorista y el Aeropuerto Internacional. Y si la Junta nada logró ante el nuevo Triunvirato militar, indiferente hacia Guayaquil, cuando menos detuvo algunos proyectos nocivos y el 14 de Junio de ese año se recogieron en las calles del puerto más de un cuarto de millón de firmas de apoyo". La labor cívica desplegada por Estrada fue reconocida públicamente por la Sociedad Filantrópica del Guayas que le confirió su Medalla al Mérito en 1979 y por la propia Municipalidad de Guayaquil que le otorgó su Medalla al Mérito Cívico en 1981.

De igual modo había presidido entre 1971 y el 72 una Comisión de Estudios del barrio Las Peñas creada por el Alcalde Enrique Grau Ruiz, que elaboró la base histórico-arquitectónica para el rescate de ese Barrio. Nombrado Director Ejecutivo del Archivo Histórico del Guayas en 1971, impulsó la investigación con ahínco. Cuando ya los recursos propios del AHG estaban por agotarse, intentó infructuosamente obtener en la Cámara de Representantes una asignación presupuestaria —a pesar que se trataba de una entidad oficial así que solicitó y obtuvo del Presidente de la Junta Monetaria León Roldos Aguilera, que el Banco Central del Ecuador tomara la institución en comodato en junio de 1980 y pudo continuar allí como funcionario del Central, siendo ascendido a Subgerente de Servicios Culturales en 1984, dirigió una serie de actividades que incluían el Museo Antropológico y Pinacoteca, la Biblioteca del Banco y el fomento del teatro y la música, además de la investigación histórica y publicaciones de diverso tipo y hasta negoció la adquisición de la colección fotográfica de Fabián Peñaherrera. Mas, en Enero de 1988, decepcionado por la falta de apoyo de su jefe inmediato, se retiró de esas funciones.

Entre las publicaciones del Archivo Histórico se encuentran las siguientes obras dos tomos sobre El Puerto de Guayaquil: I La Mar de Balboa y II Crónica Portuaria, lo mejor de lo suyo, en 1972 y 1973; el año siguiente salió a luz La Fundación de Guayaquil en 278 páginas y un mapa, y una segunda edición muy ampliada de El Hospital de Guayaquil en 290 páginas y 18 ilustraciones, luego aparecerían Los Bancos del Siglo XIX en 1976 en 323 páginas y 84 ilustraciones, y Regionalismo y Migración en 1978, en 296 páginas.

Esas publicaciones, con numerosos artículos aparecidos en diversas revistas y diarios, fueron consideradas por la Academia Nacional de Historia con mérito suficiente para elegirlo Miembro de Número y ocupar el sillón de Carlos Manuel Larrea en 1984.

Posteriormente editó, La lucha de Guayaquil por el Estado de Quito en dos tomos (1984), Andanzas de Cieza por Tierras Americanas (1987), en 281 páginas. Banco Central del Ecuador: Breve Historia de la Fundación de la Sucursal Mayor en Guayaquil (1987) y en colaboración con Víctor Iza Rodríguez, Catálogo de Medallas del Ecuador (1988) el tomo III de su obra sobre el Puerto de Guayaquil: Puerto Nuevo, un Catálogo de Billetes del Ecuador y La Sociedad de Beneficencia de Señoras: Crónica Centenaria.

Empeñado en dar los toques finales a su Guía Histórica de Guayaquil, con reproducciones de su colección fotográfica, vivió losúltimos años de su existencia, sin descuidar una activa campaña periodística sobre temas de actualidad que desarrolla en El Telégrafo, a cuyo Consejo Editorial pertenece.

En el curso de sus investigaciones históricas recopiló documentos de diversa clase, incluyendo estampillas, monedas, billetes y papeles fiduciarios. Su colección de monedas ecuatorianas fue adquirida por el Banco del Azuay y se deshizo de su pequeña colección filatélica cuando decidió dedicarse a recoger billetes ecuatorianos, para formar la que llegó a ser la más completa colección nacional, pero también se desprendió de ella vendiéndosela a un particular, que luego la cedió al Banco Central del Ecuador. (1)

Su estatura alta, tez trigueña, ojos y pelo negros, contextura regular, salud delicada, hablar pausado y con mesura , representó el sentimiento de los guayaquileños con gallardía y conciencia patriótica a través de sus artículos en El Universo, en Expreso, durante sus actuaciones en la Junta Cívica de Guayaquil y en el Archivo Histórico del Guayas hasta su renuncia el 88.


(1) Sus colecciones se originaron en la de su padre, que era muy buena y heredó a su muerte. Ya desde 1942, al tratar de escribir la Historia Económica del Ecuador, había comenzado a interesarse en monedas, billetes, bonos del Ferrocarril y de la Deuda Inglesa, etc., que fue comprando y consiguiendo merced al asesoramiento de su amigo Víctor Iza Rodríguez, experto en esas materias. Después pasó a coleccionar monedas y billetes de otros países.

Fue el principal investigador histórico de la ciudad y uno de los más importantes de la República. Su pensamiento neo liberal y enemigo de los extremismos, a veces le situaba la pugna con la burocracia y el centralismo, pero era innegable que su opinión se respetaba en todos los sectores del país.

Como dato curioso cabe indicar que fue uno de los primeros ecuatorianos en adoptar los modernos sistemas, de computación para archivo y escritura, con los que trabajaba en su casa a tiempo completo.

Otros artículos largos publicados por Estrada son: "Mito y nacionalidad". Cuadernos de Historia y Arqueología del Núcleo del Guayas 1968, "La invasión imaginaria" CHA 1968 "Guayaquil colonial y su aspiración a la sede episcopal" Boletín de la Academia Nacional de Historia 1970", "Apuntes sobre la Catedral de Guayaquil", Revista del Instituto de Historia Eclesiástica de Quito, I, 1974, "Gloria y tragedia " Revista de la Marina No. 29, 1975, en 42 páginas. "La invasión de Brown", Revista marítima ecuatoriana II, 1975 en 38 páginas. "Apuntes de don Clemente Yerovi Indaburu sobre la navegación fluvial" en la Revista del Instituto de Historia marítima de Guayaquil, I, 1986, 11 páginas.

Bondadoso, amable y servicial, aunque a veces polémico y conflictivo, de conversación fluida. Su voz gruesa y las constantes risas ponían sabor a sus diálogos. Su figura imponente, más de 1,85 m., recia contextura, frente amplia, manos gruesas, le confierían un aire de respeto. Su casa era un Museo y encerraba una de las bibliotecas más completas del país en asuntos Históricos y Económicos. Dedicado a terminar varios libros a la vez: Una Historia económica del Ecuador, una ampliación de su obra sobre la Fundación de Guayaquil con nuevos documentos y otros más hallados en España por los cónyuges Adam Szawzsdi y Dora León de Száwzsdi. También investigaba sobre Puerto Marítimo y estaba dando los toques finales a una Guía Toponímica de Guayaquil con nombres de plazas, de calles, etc. y muchas fotografías. (2)
Su posición de. constante defensa de los intereses de Guayaquil le granjeó fama de regionalista cuando solo era un hijo amante de su ciudad, sus tradiciones y sus glorias.

Desde 1988 formó parte del Consejo editorial del diario "El Telégrafo" donde mantuvo una muy leída Columna semanal. (3) hasta el 21 de Agosto de 1993 que falleció de 75 años a consecuencia de una dolencia muscular (atrofia progresiva) que le tenía en silla de ruedas y casi imposibilitado desde 1984, haciéndole difícil su existencia.

(3) En una entrevista larga, a la prensa, confesó que desde su infancia se interesaba por las conversaciones y los asuntos de los mayores y revisaba las ediciones de libros franceses de su madre, de allí qua su héroe favorito fuera Napoleón. Fue mucho después que comenzó a profundizar en lo nacional, en la figura de Olmedo, reflexionando consigo mismo durante las largas caminatas que emprendía por deporte. También se aficionó a la arquitectura naval, a los juegos de salón, a los ejercicios físicos y hasta al dibujo.