AURELIO FALCONI ZAMORA
POETA Y ESCRITOR.-
Nació en la hacienda propiedad de su madre,
en la Parroquia Cojitambo, Cantón Azoguez,
Provincia del Cañar, el 18 de Marzo de 1885.
Hijo legítimo del Dr. Miguel Falconí
Andrade, abogado, Senador por el Cañar; y de
su prima hermana Teresa Zamora Andrade, ambos cuencanos
(1)
El cuarto de una larga familia
de trece hermanos que pasaron a Machala cuando su
padre –que ya había enviudado- fue designado
Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia de
El Oro. Luego vivieron en Portoviejo por iguales razones.
Entonces el Dr.Falconí contrajo segundas nupcias
con Luz María Pazmiño en quien tuvo
diez hijos más, mientras el joven Aurelio pintaba
hermoso cuadros al óleo con paisajes o retratos
y se graduaba de Bachiller en el Colegio Olmedo de
Portoviejo en 1904.
Ese año colaboró
en la revista quiteña "Albores Literarios",
órgano de la Sociedad Científico-Literaria
Cervantes, publicación mensual de ciencias,
letras y variedades, precursora del modernismo y de
acuerdo con su padre viajó a estudiar Jurisprudencia
en la Universidad Central de Quito. Vivía en
casa del Coronel Vargas Machuca en la Venezuela y
García Moreno, se ayudaba desde 1906 trabajando
como Oficial del Ministerio de Instrucción
Pública y enviando periódicas colaboraciones
literarias al diario "El Comercio" bajo
el seudónimo de "Rodrigo Méndez",
que pronto se popularizó entre la juventud
capitalina.
El 15 de Junio fundó
en Quito con sus amigos Julio E. Rueda y Luis F. Veloz
el quincenario de literatura "Altos Relieves",
presentándose como corifeos del nuevo arte
con versos aconsonantados y francamente modernistas.
Al mismo tiempo Miguel E. Neira publicaba en el puerto
principal su libro de versos "Baladas de la Miseria"
y eran numerosos los poetas jovenes que escribían
en ese estilo bajo la influencia de Rubén Darío,
aunque con los rezagos propios de un romanticismo
anacrónico. "Altos Relieves".
La nueva modalidad literaria
continuó en el Ecuador con Miguel Valverde
y Nicolás Augusto González que no persistieron
por dedicarse a la política y con voces jóvenes
como las de Víctor Hugo Escala con sus Medallones,
el ya referido Miguel E. Neira y Falconí y
Veloz en Altos Relieves, publicación que salió
hasta el No. 19-20, correspondiente a la primera quincena
de Abril de 1907 y terminó por causas económicas,
aunque desde Enero aparecía con fotograbados
y desde el No. 15 con una portada medioeval Art Nouveau,
y que a pesar de su corto período pesó
decididamente en los comienzos del modernismo ecuatoriano,
soportando las duras críticas del profesor
Alejandro Andrade Coello que enseñaba literatura
en el Mejía y era un romántico a ultranza.
(1)
En Octubre editó "Policromía"
en 122 páginas con Carta-Prólogo de
su amigo y compañero el pintor y poeta Luis
F. Veloz, donde tentó estrofas con algo del
ritmo de Guillermo Valencia el de "Los Ritos"
quien sabía imprimir sones inesperados. Con
este poemario Falconí entró con paso
firme al modernismo en grupo con Noboa Caamaño,
José Gabriel Navarro y Juan León Mera
Iturralde pintores y con el poeta Miguel E. Neira;
con María Natalia Vaca, mayor a él en
unos pocos años, mantuvo un romance y le dedicó
su poema "Clemátide".
Mientras tanto Eloy Alfaro
había fundado la Escuela de Bellas Artes bajo
la dirección del artista español Víctor
Puig y con tal motivo becó a varios estudiantes
distinguidos, entre ellos Veloz, que viajó
a Italia. Parece que también hubo la intención
de enviar a varios poetas, pero se interpuso la posición
política del padre de Falconí que era
del bando placista. "Si tu padre estuviera conmigo
tú serías becado como Veloz", díjole
en cierta ocasión, el Viejo Luchador, pero
de todas maneras el viaje se hizo con dinero de su
padre quien no quería que Falconí permaneciera
por más tiempo en la capital y lo mandó
a España.
(1) Entre los colaboradores jóvenes de "Altos
Relieves" estuvieron desde el primer momento
Miguel Angel Corral S. desde París, Rosendo
Uquillas B. y Aurelio Baya Argudo de Cuenca, Manuel
Pimentel Coronel de Esmeraldas, Víctor Hugo
Escala de Guayaquil, César E. Arroyo, Julio
E. Moreno, Alfredo Flores y Caamaño y María
Natalia Vaca de Quito. También publicaron versos
románticos de Numa Pompilio Llona, Remigio
Crespo Toral, Mercedes González de Moscoso,
parnasianos de Antonio C. Toledo y entre los autores
extranjeros no faltó Baudelaire y Víctor
Hugo, los colombianos Guillermo Valencia, José
Asunción Silva, Julio Esaú Delgado y
Constantino Obando Espinosa, el nicaragüense
José María Zeledon, el cubano José
Martí y el peruano José Santos Chocano.
Michael Handeisman, en "El Modernismo en las
Revistas Literarias en el Ecuador", ha opinado
que la publicación de "Altos Relieves"
significó la llegada definitiva del modernismo
a Quito, del entusiasmo desbordante por la belleza
y el arte y que en vez de haber solamente algunos
elementos preciosistas que sirvan para introducir
al público la noción de un cambio estético
y de una nueva manera de expresión, se ve la
conciencia de un programa artístico nuevo y
moderno. "Vamos hacia la luz" dijeron los
directores al inaugurarla. "Enamorados del arte
queremos ser artistas y cincelar como el orfebre,
con nuestra pluma, el oro virgen de la idea, adornándola
con los nácares impalpables y las coloraciones
diáfanas arrancadas por la fantasía
al infinito”. La revista constituyó una
llamada a la juventud a realizar sus sueños
y a decidirse a seguir el ideal. En la misma nota
introductoria se decía luego: "Aquellos
que sentís dentro del alma la honda nostalgia
de lo bello, jóvenes que lleváis en
vuestra mente la fiebre del ensueño, la fiebre
de infinito, venid hacia nosotros para emprender nuestro
vuelo de águilas a los espacios de luz".
Y frente al materialismo de la época estableció
como lema la belleza sobre todo "Amad en fin,
jóvenes pensadores, la Belleza en todas sus
manifestaciones: en un ritmo, en una tela, en un mármol,
en el matiz de una flor o en el mórbido seno
de una virgen; pero sobre todo, la belleza del pensamiento
y del estilo, sobre todas las bellezas de la tierra.
Ella solamente os hará conocer la sagrada embriaguez
y el goce puro y hondo de que es capaz el espíritu
humano".
Cada revista publicada fue
el producto de muchos sacrificios y sobre todo, de
un compromiso firme con lo nuevo y lo moderno, lo
cual, generalmente, era rechazado por los demás.
La tensión que resultó de este choque
entre los valores modernos y los tradicionalistas
se patentizó en Altos Relieves: "No hay
nada que espante más a los rutinarios y satisfechos,
que lo nuevo, lo que viene a destruir lo añejo
y viciada. Hay que evitar la atrofia mental que empieza
a negrear en los espíritus jóvenes,
ávidos de ensoñaciones y clarinadas
de batalla. Así pues, con esta publicación
en Quito, los Modernistas desarrollaron el espíritu
y actitud que daría unidad a toda la época
dentro y fuera del Ecuador.
Primero estuvo en Cádiz
y Madrid, de allí siguió a Barcelona
donde se quedó tres años trabajando
en diversas revistas y publicaciones. En Villafranca,
cerca de la Ciudad Condal, conoció al boticario
José María Roura Oxandaberro, a quien
aconsejó viajar al Ecuador como artista pintor,
pues se maravilló con su arte. En Barcelona
trató a numerosas personalidades del mundo
de las letras como Eduardo Zamacois en cuya revista
"Blanco y Negro" escribió varios
meses, a los hermanos Gómez Carrillo, al ilustre
José María Vargas Vila, quien lo honró
con su amistad.
De este último contaba
que habiéndole visitado en cierta ocasión
para mostrarle su poema "Nota de Color"
a fin de que lo juzgara, le encontró leyendo
una obra de Jacinto Benavente y dejándola a
un lado y tomando la poesía, díjole:
"Ahora Falconí, vamos a poner una rosa
sobre una montaña".
También trató
en Barcelona a Enrique Baquerizo Moreno que estaba
exilado a raíz de la revolución de 1907
y al político boliviano Hernán Siles,
a quien después volvió a ver en Guayaquil
en 1925.
El 9 apostó dos cajas
de champagne con un amigo cubano que elogiaba a un
miniaturista por haber escrito su nombre en la cabeza
de un alfiler. Yo también puedo hacerlo, dijo
Falconí, y aún superarlo, voy a escribir
uno de los Siete Tratados de Montalvo en una simple
tarjeta y lo logró después de varias
horas. La tarjeta aún la conserva su hijo como
curiosidad.
El 10 dictó una charla
en el local del Círculo La Unión Mercantil
de Barcelona.
Él 12 regresó
a Guayaquil y se afilió al Partido Liberal
oficialista comenzando a redactar los Manifiestos
con Arroyo del Río; en varías ocasiones
ocupó la secretaría de la Junta Suprema
aunque no le gustaba hacer política activa.
El 13 dirigió la revista quincenal e ilustrada
“Sudamérica”, colaboró en
las revistas "El Diario Ilustrado" de Quito
y en los diarios “El Nacional" y "El
Guante" de Guayaquil, en este último escribió
como "Meñique". El 14 salió
electo Diputado por Manabí y al llegar a Quito
fue atacado sombrillazos por su antigua enamorada
que no le perdonaba que la hubiera dejado plantada
por irse a vacacionar a Europa. El 15 contrajo matrimonio
en Guayaquil con María Esther Velasco Galdós
a quien había conocido dos años antes
con motivo del fallecimiento de Doña Lorenza
Galdós de Velasco, cuya Nota Necrológica
había redactado para El Guante. Fue un matrimonio
feliz y bien avenido, comenzaron por vivir al lado
de la iglesia de San Alejo y en 1918 tuvieron un solo
hijo, llamado José Enrique.
En 1916 colaboró en
la revista "Helios" de Medardo Ángel
Silva aunque esa publicación no fue enteramente
modernista.
El 16 fue designado miembro
de la Real Academia de Ciencias y Artes de Cádiz.
Su vida se deslizaba entre
"El Guante" donde colaboraba muy cercanamente
a Manuel J. Calle y el manejo de los bienes de su
esposa. Calle le distinguía e invitaba al salón
"La Roma" cuando le regalaban botellas de
champagne y al fallecer en 1918 le heredó su
columna, la más famosa del periodismo nacional.
Entonces se cambió a
Pedro Carbo y 10 de Agosto de donde salió para
habitar una casa propia de construcción mixta
en la esquina de Maldonado y Chile, hasta su muerte.
Desde el 18 en adelante colaboró en "La
Nación", "La Tribuna", "El
Conservador" y "El Mercurio" de Quito,
El 1918 el Director de Estudios
del Guayas Dr. Carlos Monteverde, que era un viejo
con fama de neurótico, le designó Visitador
Escolar de Guayaquil. El joven Medardo Angel Silva
era su amigo y acostumbraba visitarle para que le
permitiera tocar al piano. En una ocasión le
pidió trabajo y Falconí se lo consiguió
con Monteverde, en una escuelita fiscal.
Silva le correspondió
el favor dedicándole su hermosa poesía
"Amanecer cordial" en la revista “Patria”.
El 22 regaló su cuadro
"La Caridad" a la Casa Cuna de Guayaquil.
El 23 ascendió a miembro
del Consejo Escolar y salió disgustando de
"El Guante" con su amigo Rosendo Aviles
Minuche. El lo. de Agosto de ese año fundó
con su amigo Pompilio Ulloa Reyes el diario "La
Prensa" en Aguirre y Boyacá, pero al poco
tiempo se resintieron por unos artículos fuertes
de Falconí contra el gobierno; por eso el lo.
de Mayo de 1924 pasó a la redacción
de "El Universo" donde continuó por
muchos años como Editorialista.
El 25 José Vicente Trujillo,
que estaba de Rector del Vicente Rocafuerte, lo llevó
de profesor de Castellano, Literatura e Historia,
Entre el 26 y el 27 ocupó el Vicerectorado
y durante un corto período desempeñó
interinamente el rectorado en ausencia del titular.
Después cambió de cátedras y
dictó Estética y Mitología.
En 1926 participó en
las Sabatinas del Vicente Rocafuerte. Fruto de ellas
fue su "Fundamentos de Estética, como
ciencia de lo bello", texto arreglado para uso
de la segunda enseñanza en el Ecuador, en 44
páginas.
El 26 fue nombrado Cónsul
Ad-Hoc de Bolivia en Guayaquil, escribió contra
el gobierno del Dr. Isidro Ayora y fue conducido preso
a Quito. Un amigo común interpuso sus buenos
oficios para que se reuniera con el presidente en
la Clínica Ayora, donde se produjo el siguiente
diálogo: -"Usted es mi peor enemigo, me
ataca. ¿ Por qué ?- Señor Presidente,
Ud. Mira las cosas desde arriba y nosotros los periodistas
desde abajo. -"Bien, queda Ud. en completa libertad
y ya me confirmará lo dichos.-
Al poco tiempo Ayora le designaba Concejal del Cantón
Guayaquil y como tal ocupó la Vicepresidencia
del Concejo durante el período del Dr. Leopoldo
Izquieta Pérez que fue cuando se inauguró
el Palacio Municipal. Falconí fue Concejal
hasta 1928, comisionado de Parques y Alamedas, y bajo
su influjo se construyó el Parque Infantil,
mejorando notablemente el sector de las calles Maldonado,
Chile y Chimborazo, que era casi un potrero y servía
de guarida de malandrines. También amplió
varias calles de la ciudad y adecentó el sector
del Malecón y La Rotonda y por las tardes recibía
las visitas de Víctor Paz Estensoro, desterrado
en Guayaquil. El 29 editó un pequeño
álbum o guía de la ciudad.
El 33 fue Subcontralor de la
República durante la Presidencia de Juan de
Dios Martínez Mera y aprovechó para
editar en la Imprenta Nacional un texto para la enseñanza
secundaria titulado "Tratado de Mitología
Griega y Romana" en 124 páginas y numerosos
grabados en blanco y negro, y el poemario "Cromática
Sentimental" en 127 páginas con portada
y dibujos art nouveau de Víctor Mideros, con
versos que ya no significaban nada en el devenir de
las ideas estéticas del país, que vivía
un postmodernismo mejor conocido como Vanguardia,
cuyos temas abordaban la realidad social del hombre
ecuatoriano, totalmente alejada del sentimentalismo
extranjerizante y superficial de los años 10
al 20. Fue pues, una gran lástima, que Falconí
siguiera en los viejos temas y con las formas ya superadas
por los nuevos tiempos. Su poesía se había
diluido, él lo comprendió así
y ya no tenzó su lira; gastando sus horas de
ocio en la paleta, el óleo y el pincel, e hizo
muchos cuadros, copias de otros famosos, su autoretrato
mirándose en un espejo. Su casa era cenáculo
de poetas e intelectuales en la década de los
30 al 50.
El 35 fue electo miembro del
Centro de Estudios Literarios de la Universidad de
Guayaquil.
El 36 figuró entre los
socios iniciadores del Círculo de Periodistas
del Guayas que se fundó a instancias de los
directivos de El Universo.
El 37 ascendió al poder su amigo personal el
General Alberto Enríquez Gallo quien le designó
Director Nacional de Propaganda y lo tuvo de Asesor
personal. A veces le iba a ver por las noches y decía:
— "Cholito: Escúcheme bien lo que
le digo y me lo pone en español" porque
no tenía estilo literario. Falconí vivía
en la Esmeralda y Venezuela y le tocó redactar
el Manifiesto convocando a la Asamblea Constituyente.
Enríquez se portó
muy bien con él pues al despedirse de sus colaboradores,
a todos «obsequió una pequeña
gratificación en efectivo y a Falconí,
en cambio, por la consideración que le guardaba,
le entregó su retrato autografiado y unos pañuelos
muy finos, bordados por sus hijas.
Entonces ascendió a
la presidencia Manuel María Borrero, quien
también le distinguía, al punto que
le designó su secretario privado. Julio Teodoro
Salem y la Policía consultaron a los militares
para proclamar la dictadura de Borrero, pero éste
se negó rotundamente en homenaje a la memoria
de su tío abuelo el Presidente Antonio Borrero,
gran civilista en el siglo pasado.
El 42 y a petición de
su amigo Víctor Emilio Estrada escribió
"Paginas heroicas del liberalismo, análisis
del ambiente de la época en que inició
su vida política don Emilio Estrada" brillante
ensayo, como todo lo suyo, que se insertó en
"Vida de un hombre" entre las páginas
157 y 202. Ese año viajó un mes a Rochester
a operarse la próstata en la Clínica
Mayo.
En la madrugada del 29 de Mayo
de 1944 sufrió el susto de su vida cuando las
turbas atacaron su casa a bala, con el fin de apresar
al Coronel Carlos Matías Elizalde, Concejal
del Cantón y presidente de la Junta Liberal
del Guayas, quien vivía con su familia en el
segundo piso. Falconí y los suyos habitaban
en el tercero, pero siendo el edificio de construcción
mixta, las balas atravesaban el piso y pusieron su
vida en serio peligro.
Esos días había
permanecido enfermo y en cama atendido por el Dr.
Juan Tanca Marengo, pero tuvo que levantarse para
evitar el peligro. El 30 publicó una protesta
en El Universo, quejándose del irrespeto irrogado
a la sede del Consulado de Bolivia cuya representación
ostentaba.
El 45 recibió la Orden
del Cóndor de los Andes de Bolivia en el grado
de Gran Oficial.
El 45 ingresó al Núcleo
del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana por
la sección de Literatura y Poesía. Ese
año terminó otro ensayo histórico
que tituló "Pequeña Enciclopedia
ilustrativa y Vida Política del Ecuador de
1935-1945" inédito, cuyos originales se
han traspapelado.
Fue Decano del H. Cuerpo Consular
de Guayaquil por dos ocasiones. Cada 6 de Agosto abría
la sala de su casa con muebles tallados, lámparas
de cristal y otras antigüedades y recibía
a las autoridades, amigos y miembros del Cuerpo Consular
por ser el día de la independencia de Bolivia,
costumbre que no perdió jamás, porque
Falconí fue desde su juventud un esteta y como
buen modernista amaba lo bello y la belleza en sí
misma. El 58 visitó Miami durante un mes con
su esposa e hijo.
En la década de los
60 decidió retirarse de toda actividad. Gozaba
de una jubilación como periodista, había
compuesto un poemario "Gramática Sentimental"
que no quizo editar y que también se ha perdido,
formaba parte de la Academia Ecuatoriana de la Lengua
Núcleo de Guayaquil con intelectuales de aproximadamente
su edad como Arroyo del Río, Justino Cornejo,
Abel Romeo Castillo, José María Egas,
José Antonio Gómez González y
Monseñor Antonio Bermeo.
Permanecía en su casa
leyendo o descansando, preocupado siempre de la educación
de su nieta Miriam Falconí Falquez que era
su adoración. Leía en varios idiomas
y hablaba perfectamente francés, italiano,
alemán y catalán. Sabía algo
de esperanto y de griego, nunca quizo aprender el
inglés.
El 70 se comenzó a sentir
mal a consecuencia de una vieja hernia en el ombligo
que le dolía y mortificaba. Dejó de
ir al centro en automóvil por las mañanas
como era usual en él y a principios de Agosto
fue a la Clínica de su amigo el Dr. Eduardo
Alcívar, quien le operó sin complicaciones
y cuando estaba por egresar, siendo las tres de la
mañana del 6 de Agosto, le vino un súbito
aplanamiento cardíaco y murió. Tenía
85 años de edad.
Fue un caballero y un periodista
a carta cabal. Poseyó estilo y dialéctica,
escribió mucho y bien, también usó
los seudónimos de "Clavel" y "Lovelay"
en "El Guante". Su estatura más bien
pequeña, muy delgado aunque después
ganó algo de peso. Su rostro blanco y bien
afeitado, su palabra docta, su manera suave y cortesana.
Gozó de prestigio y ejerció influencia
y poder a través de su pluma sobre el pensamiento
de su tiempo, pero no fue erudito.
TARJETA: ¡/ Si no sabes
amar ¿Para qué quieres? / que arranque
una armonía de mi gama. / Mis versos son ardientes
como llama / y viven del amor de las mujeres. // Si
tu pecho glacial no se conmueve / al beso del amor,
estro radiante, / no quiero que mi estrofa fulgurante
/ se apague entre los copos de tu nieve.//