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MIGUEL DE IBARRA
VI PRESIDENTE DE LA AUDIENCIA DE QUITO.- Nació en Eybar hacia 1550 y fueron sus padres legítimos Cristóbal Pérez de Ibarra vecino de la villa de Eybar, provincia de Guipuzcoa donde tuvo casa, hacienda y una Escribanía y Magdalena de Malla, de la villa de Hérmida. Ingresó al Colegio de Nobles de Bilbao, y luego a la Universidad de Salamanca donde se graduó de Abogado. Su hermano Juan de Ibarra era Secretario en los asuntos de Indias del Rey Felipe II y le consiguió el cargo de Oidor de la Audiencia de Bogotá en 1592, donde permaneció siete años en la visita general de indios a quienes favoreció quitándoles la carga del servicio personal. De allí le hizo ascender a la presidencia de Quito en reemplazo del Licenciado Esteban Marañón que actuaba como simple residente.

Ibarra arribó a Pasto el 29 de Enero de 1600 y el Cabildo de Quito despachó comisionados para recibirle. La Audiencia estaba formada por los Oidores Moreno de Mera, Barrio de Sepúlveda y Rodrigo de Aguiar. Fiscal era Blas de Torres Altamirano y actuaba de Obispo Fray Luis López de Solís.

Ibarra un varón justo lleno de sólidas virtudes y entró en Quito el 22 de Enero de 1600, posesionándose al día siguiente. Durante su presidencia mantuvo discordias con el Fiscal Torres Altamirano, acusado por el Obispo de escandalizar con una moza. Igualmente se hizo célebre en 1606 por haber ordenado la fundación de una ciudad situada al norte de Quito, que sirviera de tambo en el camino hacia el mar por las selvas de Esmeraldas. Para el efecto comisionó al Regidor Cristóbal de Troya Siliceo, quien visitó los pueblos de Otavalo y Caranqui y examinó el sitio mas adecuado, que eligió al pie de las faldas del Imbabura, en una espaciosa y pintoresca llanura y la fundó el 28 de Septiembre de ese mismo año con el nombre de San Miguel de Ibarra, en honor al Presidente y en vísperas de la fiesta del Arcángel San Miguel.

Esos terrenos pertenecían a la estancia del español Antonio Cordero, al común de los indios de Caranqui y a Juana Atahualpa (nieta del Inca y viuda de Gonzalo de Carvajal) a quienes se indemnizó por partes proporcionales con el justo precio. Troya fue el primer Corregidor y cuidó de que se construyera la primera iglesia, luego de la fundación se dieron solares a los franciscanos y mercedarios. Ya los dominicanos tenían un convento ubicado a un extremo y los agustinos un hospicio.

Durante la presidencia de Ibarra la Audiencia le promovió al Obispo frecuentes incidentes, originados en la competencia de jurisdicciones, pero la discreción del prelado y la cordura del presidente evitaron que se sucedieran trastornos.

El presidente Miguel de Ibarra falleció súbitamente en Quito el viernes 29 de Abril de 1608, a las seis de la mañana, tras ocho años no completos de gobierno, a causa de un viejo “mal de orina”.