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CARLOS PEDEMONTE Y TALAVERA
CANCILLER DEL PERU.- Nació en Pisco en 1774. Siendo aun muy joven viajó a Lima a estudiar en el convictorio de San Carlos, Filosofía, Teología y Derecho, sobresaliendo entre sus condiscípulos. Después decidió abrazar con verdadera vocación la carrera eclesiástica siguiendo el ejemplo de un hermano suyo e ingresó a la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, donde llegó a Prepósito.

Esa vida contemplativa, retirada y de oración, fue rota por la independencia que le alejó del Perú en 1820. Viajó por España e Italia y de regreso a Lima en 1822 fue elegido Diputado para la Constituyente, formó parte de la comisión encargada de elaborar la Constitución y sustituyó al ilustre patriota Rodríguez de Mendoza en el rectorado del San Carlos.

Entonces fue elegido Arcediano de la Catedral de Trujillo, rector de esa Universidad y luego Gobernador del Obispado. Bolívar le tenía en mucha estimación y a la muerte del Arzobispo de Lima Bartolome María de Las Heras, le eligió para su sucesor. El Canciller José de Larrea y Loredo pasó la correspondiente Nota al Cabildo Metropolitano de la Catedral, anunciando que el Consejo de Gobierno había designado a Pedemonte. El 23 de Noviembre de 1824 el Cabildo reconoció la elección y fijó al día siguiente para darle posesión.

Pedemonte ingresó a la Catedral, entonó el Te Deum y después de la Misa de Acción de Gracias hablo al concurso de gete y es fama que no omitió decir que desde la creación de esa Catedral, era el segundo criollo que ocupaba el Arzobispado, pues el primero había sido Monseñor Arias de Ugarte en la colonia.

A la salida de las fuerzas colombianas del Perú, el Congreso de esa nación en 1827 declare nulos los nombramientos efectuados por el Libertador y Pedemonte se retiró a Pisco, tras abandonar el gobierno de la Arquidiócesis.

A mediados de 1829 el presidente Agustín Gamarra le llamó para que ocupara el Ministerio de Relaciones Exteriores y con tal calidad firmó con el Ministro Plenipotenciario de Colombia, General Tomas Cipriano de Mosquera, un Tratado de Limites que puso fin a las dudas que sobre la ejecución del Tratado de Guayaquil, del 22 de Enero de 1829, existían (1)

Poco tiempo después se retiró a una propiedad rural que poseía su familia en Pisco y allí pasó enfermo hasta su muerte, ocurrida el 25 de Septiembre de 1831, en la edad de 57 años.

Dejó algunas producciones impresas, como el "Panegírico de la Inmaculada Concepción" y otras más de menor importancia y también de carácter teológico.

(1) Mi tío Jorge Pérez Concha en su monumental "Ensayo histórico crítico de las Relaciones diplomáticas del Ecuador con sus estados vecinos" ha escrito que el 7 de Julio de 1892 Colombia había protestado por medio de su Ministro en Lima Luis Tanco y Argaez, por la no inserción del protocolo Pedemonte-Mosquera dentro de la "Colección de Tratados, Convenciones, Capitulaciones, Armisticios y otros actos diplomáticos y políticos celebrados por el Perú", publicados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país, bajo la dirección del abogado piurano Ricardo Aranda Vargas-Machuca; y volvió a hacerlo en 1907, por cuanto el Canciller peruano Solón Polo y Vega, abogado de Chiclayo, en su Memoria al Congreso de ese año, había negado dicho Protocolo, cuya copia, debidamente legalizada, había presentado el Ecuador a consideración del Rey Alfonso XIII de España, durante su Arbitraje de Límites en 1906. En síntesis, dicho Protocolo reconocía el perfecto derecho de la Gran Colombia a todo el territorio sobre la ribera izquierda del Marañón o Amazonas, quedando únicamente pendiente de resolver si debían seguir los límites por el río Chinchipe o por el Huancabamba. Pero el Perú insistió en su negativa, asegurando no poseer en sus archives oficiales sinó una simple copia del indicado Protocolo, facilitada por el señor Carlos Paz Soldán (Hijo del ilustre Mariano Felipe Paz-Soldán y Ureta y de Francisca Benavides Payerl, arequipeños) quien la había heredado de su padre historiador y geógrafo, el que a su vez la había obtenido del propio General Mosquera, durante su destierro en Lima entre 1868 y el 70, época en la que dicho militar había entregado otra copia al Ministro de Colombia. Con tal motivo Carlos Paz Soldán y Benavides hizo varias publicaciones tendientes a demostrar la inexistencia del indicado documento, asegurando haber presenciado la entrevista de su padre con Mosquera, en la cual habiéndole solicitado este, el original de dicho documento, para hacer una copia, Mosquera se negó a complacerlo, ofreciéndole enviar poco después una copia, lo que en efecto hizo, dejando satisfecho el compromiso. Así pues, el Dr. Francisco José Urrutia, ex Canciller Colombino y director por mucho tiempo de los "Anales Diplomáticos y Consulares" de dicho país, consideró de su deber poner de manifiesto la inexactitud peruana, al negar la existencia del citado Protocolo. Este absurdo incidente concitado por la diplomacia peruana para prolongar un litigio qua jamás ha tenido raz6n de ser, hasta convertirlo en secular, fue una de las causas principales para que las negociaciones ante el Rey de España sufrieran serios menoscabos y a la postre fracasara el Laudo Arbitral.