JOSE PERALTA SERRANO
REPUBLICO.-
Nacido en la hacienda Chaupiyunga, parroquia de Gualleturo,
Cantón Cañar, antigua jurisdicción
de la provincia del Azuay, donde su padre tenia el
curato y fue bautizado en Cuenca el 15 de Mayo de
1.855. Hijo del Dr. José Serrano Naranjo quo
siempre le protegió y de Joaquina Peralta,
campesina de raza blanca y escasos recursos económicos.
Apenas nacido fue enviado con
su madre y un hermano mayor llamado Daniel y que después
llegaría a Sacerdote, a vivir en Cuenca, donde
su madre consiguió trabajo en casa de la familia
Ordóñez Lazo con cuyos hijos creció.
A los once anos ya sobresalía como excelente
estudiante y se graduó de Bachiller en Filosofía.
En 1.873 ingresó a la
Universidad y estudio Derecho. El 75 fue miembro de
la sociedad literaria El Liceo de la Juventud de Julio
Matovelle, El 76 colaboro en la publicación
literaria "La Luciérnaga" con varios
poemas y leyendas patrióticas breves y en la
revista La Esperanza, A fines de año ingresó
a un Club revolucionario presidido por el padre Noboa,
quien adiestraba a los socios para asaltar los cuarteles
y subvertir el orden en protesta contra la dictadura
del General Ignacio de Veintemilla quo por entonces
pasaba por liberal. En Abril del 77 fundo con Vicente
Alvarado el periódico "El Deber",
por primera ocasión expuso su pensamiento apologético
y religioso y fustigo a los "regeneradores y
progresistas impíos". En Mayo, mientras
cursaba el cuarto ano de Filosofía, cayó
detenido por orden del General Cornejo, Comandante
del Azuay.
En un inmundo calabozo permaneció
cincuenta y dos días, recobrando su libertad
merced a la intervención del Dr. Mariano Cueva
Vallejo, quien logro quo las autoridades aceptaran
la fianza del Dr. Juan Bautista Vásquez.
En Agosto se asocio con Carlos
Joaquín Córdova y Manuel Nicolás
Arízaga y fundaron "El Patriota"
que salió hasta el numero siete como semanario
político, pues el Gobernador Mariano Moreno
cometió la vileza de confinarle en Guayaquil,
con gravísimo riesgo para su salud por el peligro
de la fiebre amarilla. En el puerto principal le tuvieron
lastima dada su juventud y José Vélez
entregó cartas d recomendación para
Daule, donde trato a varios políticos liberales
y leyó obras de corte moderno hasta que a las
pocas semanas pudo volver a Cuenca sediento de saber
y firmó una solicitud de su amigo el Canónigo
Miguel León Garrido, para la revocatoria de
algunos decretos del Ministro del Interior Pedro Carbo.
Graduado de Licenciado, su
amigo José Fernández de Córdova,
hombre ilustrado, progresista y amigo de la juventud
aunque corto de carácter, le dio a leer a escondidas
varios libros históricos y filosóficos
de autores modernos que en Cuenca no se podían
conseguir y de manos de un clérigo obtuvo la
Historia Eclesiástica del Baron Henrion, tomando
notas de sus principales capítulos y formando
un criterio nuevo y heterodoxo. Por eso ganó
la animadversión de los fanáticos cuencanos
que no podían comprender como era posible un
cambio tan significativo en su forma de pensar.
En Enero de 1.880 se graduó
de Abogado y en Febrero de Doctor mas la Corte Superior
de Justicia se negó a concederle la investidura
alegando motivos pueriles. Entonces viajo a Loja y
file investido el 21 de Septiembre.
El 81 empezó a entregar
por folletín en "El Correo del Azuay"
su novela "Soledad" que dedico al Dr. José
Miguel Ortega. Poco después volvió a
salir confinado a Loja por orden del Gobernador Mariano
Moreno y allí vivió de la practica profesional
por espacio de algunos meses. El 82 paso a Zaruma
de abogado de la Compañía inglesa de
Minas.
Caído Veintemilla, se
estableció otra vez en Cuenca el 84, apoyó
la candidatura de Miguel León Garrido al Obispado
de Cuenca y en la nochebuena, mientras se realizaba
en su departamento una tertulia de parientes y amigos
a quienes el Gobernador Francisco J. Moscoso Cárdenas
confundió con peligrosos liberales, se produjo
una cerrada descarga de fusilería en el zaguán
y numerosos soldados dirigidos por el Jefe Político
Víctor de la Luz Toral, allanaron con violencia
su hogar y sin respetar a las damas y niños
presentes le llevaron preso al Cuartel.
Al día siguiente el
Coronel Arsenio Ullauri fue enviado con guardia a
Tulcán, Peralta salió en iguales condiciones
a Loja y Rafael Torres Beltrán, que no había
concurrido a la reunión, también fue
vejado y mandado con escolta a Yunguilla, pero el
gobierno no aprobó tan injusto procedimiento
y se dispuso la inmediata libertad de los detenidos.
Su pensamiento había
cambiado notablemente de un conservadorismo inicial
a un liberalismo racionalista. El mismo confesaría
después que tras un examen de conciencia muy
complete, me avergüenza haber sido un apologista
de una religión quo nadie atacaba ni requería
de defensores ignorantes como yo.
En Marzo del 87 trato de salvar
la vida del Coronel Luis Vargas Torres prisionero
en Cuenca, Entonces formo la "Sociedad Liberal
Azuaya" con Emilio Arévalo, Luis ;Maldonado
Andrade, Gabriel Arsenio Ullauri, Rafael Torres Beltrán,
Ezequiel Sánchez, Aparicio Ortega y al ocurrir
su fusilamiento vio la necesidad de transformar la
caduca y fanatizada sociedad teocrática y clerical
de esos tiempos en otra mas acorde con la modernidad.
Ese año fue candidatizado a Diputado pero perdió
las elecciones y habiendo salido electo Concejal suplente
enfermo de alguna consideración.
En Mayo fundó "El
Escalpelo" con Gabriel Arsenio Ullauri y en Febrero
del 88 file nuevamente confinado a Loja bajo la falsedad
de estar conspirando, cuando la verdadera razón
era su defensa profesional a los herederos de Teresa
Hinojosa en la demanda contra el Gobernador Moscoso,
Albacea en esa sucesión.
En Julio inicio colaboraciones
en el periódico "La Libertad" y popularizó
su pseudónimo de "Ayax". Dicho impreso
fue censurado por el Obispo de Loja José Maria
Masiá y Vidiella y luego por el de Cuenca Miguel
León Garrido tras pedir el parecer del Canónigo
Federico González Suárez. La intransigente
actitud de ambos prelados le volvió un jacobino
rabioso y escribió "Plumada", articulo
contra los devotos hipócritas por su falsa
religiosidad, quo atrajo la atención del país.
Pocos días después
fue atacado en una de las mas céntricas calles
de Cuenca, por su ex discípulo Víctor
León Vivar, quo estoque en mano le profirió
soeces insultos. Posteriormente Vivar, su padre y
varias personas entre las cuales se encontraban numerosos
policías, asaltaron la imprenta de Rafael Torres
Beltrán donde Peralta hacía sus publicaciones,
pero no le hallaron; sin embargo hirieron al Coronel
Ramón Pesantes con cinco disparos y así
herido de gravedad le fueron a tirar a un alfalfar.
Para entonces había fundado una nueva publicación
llamada "La Verdad", que también
fue prontamente censurada.
Su situación económica
era critica mas su espíritu rebelde le motivaba
a seguir en la lucha y el 19 de Febrero de 1.889 sacó
"la Linterna", también de corta duración
pues no solo que se la censuró, prohibiendo
su lectura, sino que arreciaron las criticas lugareñas
tomándose muy difícil su vida en Cuenca.
Un mes después edito
"La Razón" y su ex amigo el Obispo
León llegó al odioso extreme de dictar
auto de excomimión contra todos aquellos que
se atrevieran a leer dichos impresos y los que se
publicaran en la imprenta de Rafael Torres Beltrán,,
que funcionaba en los bajos de su casa, aunque en
Agosto aparecieran con otros nombres.
Sus amigos le aconsejaron el viaje, considerándolo
casi providencial, pues le otorgaba la oportunidad
de apelar del Auto de excomunión; pero, una
vez en Quito, incansable luchador al fin, fundo el
periódico "El Constitucional" y ataco
con notable erudición eclesiástica al
clero, usando un lenguaje correctisimo, en estilo
florido, de declaraciones pomposas, con anécdotas
tomadas de la historia clásica greco-latina,
llenas de sal, gracejo y donaires, verdaderos ensayos
y tan novedosos, ricos y variados, como antes no se
había conocido en el país, pues los
celebres e inimitables escritos de Juan Montalvo eran
más bien eruditos, universales y modelos de
composición y gramática, pero no tenían
el variopinto de los de Peralta.
En Julio volvió a Cuenca
sorprendiéndose que existieran varios centros
católicos fundados con el exclusive fin de
perseguirle. Ullauri y Calle tomaron su defensa en
"La Linterna" y Peralta fundo "La Epoca"
que también fue prohibido por el Vicario Manuel
de la Cruz Hurtado. Su figura se había vuelto
conocida en el país y el público le
admiraban y seguía su campaña, a tiempo
que su amigo de la infancia el Arzobispo Ordóñez
le salía al paso por medio de González
Suárez y bajo la forma de una rectificación
con acusaciones absurdas como la de haber plagiado
al celebre tratadista Francisco de Paula Vigil, porque
en "El Constitucional" cito tres o cuatro
pensamientos de un padre de la iglesia, mencionadas
en sus obras y encima dicto la consabida excomunión,
que en esos tiempos de barbarie e ignorancia extremas
constituía una mancha indeleble.
Peralta empezó a sufrir
el embate constante de la plebe, el populacho se amotinaba
diariamente en su contra y tuvo que cambiar de domicilio.
Finalmente, partió acompañado a Quito
aceptando el consejo del bonísimo Presidente
Flores; pues, e! gobierno, no podía brindarle
la debida protección y se temía por
la seguridad de su vida. En Ambato enfermó
de anginas y permaneció dos semanas, amistando
con el Dr. Juan Benigno Vela, quien le enteró
que González Suárez seguía empeñado
en desacreditarle en Quito porque era un sacerdote
huraño, de carácter intemperante, vengativo,
artero, que no aceptaba dado su orgullo, que nadie
pudiera competir con el en conocimientos teológicos.
Por algo Manuel J. Calle al referirse al genial Arzobispo
le acusaría años después de soberbio,
porque ese era justamente su lado flaco, Repuesto
del todo, prefirió seguir a Cuenca pero encontró
que la situación no era distinta y enfermó
- esta vez de stres - y por consejos de su madre,
regreso en Agosto a Quito, donde se le seguía
causa criminal por "El Constitucional".
Por eso hizo suyas las frases de Juan Jacobo Rousseau,
aplicándolas a esta agitada etapa de su vida:
Yo nací con algún talento. El publico
lo ha juzgado así; sin embargo pase mi juventud
en una tranquila oscuridad, sin buscar una puerta
de salida. La turba de adversarios me ataco sin comprenderme.
Yo me defendí y entre disputa y disputa termine
atrapado en la carrera casi sin haberlo pensado ¡Que
males no sufrí antes de encontrar alguna estabilidad!
Yo era un ángel y demonio. Me vi alabado, adulado,
buscado... luego insultado.
Frente a tanta iniquidad reaccionó
la "Sociedad Republicana de Quito" en Agosto,
nombrándole uno de sus miembros y pidiendo
al Presidente Antonio Flores Jijón que lo invitara
a tomar la palabra durante el acto conque el ejecutivo
solemnizaría las fiestas por los sesenta anos
de la batalla del Pichincha.
En Abril el 91, pasada la tormenta,
regreso a cuenca. Ya no encontró al exaltado
León en el obispado, a quien sus mismos colaboradores
se había encargado de sacarlo, ni al Padre
Vicario tampoco, así es que volvió a
las andadas, fundó "La Tribuna" y
se opuso con tenacidad a la candidatura presidencial
de Luis Cordero, sufriendo la represalia de los parientes.
En Noviembre fundó el quincenario "El
Observador", colaboró en el recién
establecido diario "El Tiempo" de Guayaquil
y el 94 en "El Boletín Popular."
Mientras tanto vivía
como siempre, del ejercicio profesional, felizmente
casado con Matilde Resales Abad, guapa mujer que compartía
su ideal liberal y le había dado numerosa familia.
La época de sobresaltos periodísticos,
excomuniones y viajes parecía terminada, pues
con el Progresismo de Flores Jijón y Cordero
en algo había disminuido el tenebrismo en la
Republica, cuando he aquí que se produjo el
vergonzoso negociado de la venta de la bandera y el
país entero se insurreccionó. Peralta
publico una hoja denominada "Quomodo cantabimus"
expresando su rechazo a toda celebración patriótica
mientras durara la investigación del escándalo
, fue perseguido y tuvo que retirarse a una propiedad
rural en el valle de Yunguilla hasta que al precipitarse
los acontecimientos políticos con la revolución
liberal del 5 de Junio de 1.895 en Guayaquil, sintió
el renacer de la esperanza tomo las armas y tras varias
aventuras paso a Machala, se entrevistó con
el Coronel Manuel Serrano Renday siguió a Guayaquil
a ver al General Eloy Alfaro, a quien no conocía,
pero lo encontró rodeado de una camarilla de
liberales tibios encabezada por el Ministro Luis Felipe
Carbo y Amador, que a través de su pariente
el General Cornelio E. Vernaza Carbo le engañó,,
negándole a ultima hora todo auxilio militar,
pero aun así los liberales de El Oro subieron
a la sierra por la zona del río Jubones y el
22 de Agosto derrotaron a los conservadores de Antonio
Vega Muñoz en el combate del chorro de Girón.
Peralta actuó como Auditor de Guerra y le me
conferido el grado honorífico de Coronel. Poco
después las fuerzas liberales ocuparon Cuenca.
Enseguida viajó a Guayaquil
a enfrentar al Ministro Carbo por haber ordenado la
disolución de la División del Sur. En
el puerto principal le ofrecieron el Consulado en
Liverpool, que rechazo comprendiendo que se le quería
alejar del país. Esa noche estalló un
motín contra Carbo, quien vio disminuida su
influencia, pero Alfaro disolvió la División
del Sur. Peralta regreso contrariado a Cuenca comprendiendo
que era un error táctico del liberalismo permitir
que los ultramontanos siguieran dominando el austro,
como meses después quedo comprobado cuando
se levantaron en arnas con gravísimo peligro
para la Republica.
En Cuenca sacó "La
Razón" como órgano oficia! del
nuevo gobierno, donde escribió con el pseudónimo
de "Junius" acerca de las nuevas ideas.
Entonces sus enemigos le atacaron con el folleto "Peralta
contra Peralta" transcribiendo párrafos
enteros de sus exposiciones iniciales en "El
Deber" cuando defendía al clero y era
conservador, pero les contesto preguntando ¿Es
que no hay derecho a leer, cultivarse y evolucionar?
¿Acaso siempre debemos de seguir con las mismas
viejas y manidas ideas? , republicándose sus
artículos en el resto del país y solo
a instancias de sus amigos el 25 de Octubre acepto
el rectorado del Colegio de San Luis y la cátedra
de Ciencias Políticas.
En dichas funciones realizó
una revolución doctrinal, suprimió el
empleo de Capellán y la misa diaria, derogó
la obligación de confesarse y comulgar en determinadas
fiestas y concurrir a los ejercicios espirituales
en las Cuaresmas. También abolió los
castigos corporales y los denigratorios a la personalidad
humana como el de azotes en publico, que era común
por cualquier causa venial.
Y a la par de esta labor civilizadora
seguía escribiendo incansablemente numerosos
trabajos ideológicos, que fundamentaban la
presencia liberal en el gobierno del país,
tales como ''Nuestro Propósito; la revolución",
"Luis Vargas Torres, la raza de víboras",
"El tercer partido, Veintemilla y Caamaño",
"El nuevo pensamiento: José Luis Alfaro
y Lizardo García" , "El Concordato",
"El Pauperrismo" . "Carta al Pastor",
"El Liberalismo, piedad y fe", "Rompamos
el silencio, prácticas no teorías".
Su pluma se volvió una de las primeras del
país, realizando una revolución ideológica
que por su profundidad y tiempo de duración
no ha tenido reprise. En Noviembre fundó "La
Atalaya" y colaboro en "El Noticioso"
del Dr. Juan José Dávila.
Mientras tanto había
arribado a Cuenca el General Leonidas Plaza en calidad
de Pacificador y contemporizó con los ultramontanos
viviendo en casa del Dr. Emiliano Crespo Astudillo,
primo del defenestrado presidente Cordero. En Enero
del 96 Peralta sufrió el asalto de su domicilio
perpetrado por varios seminaristas armados quo daban
vivas a "El Diablo" , pasquín bastante
sucio quo ellos publicaban en su contra a vista y
paciencia de las autoridades. Hubo un cruce de disparos
que felizmente no le tocaron y cuando al día
siguiente las autoridades no quisieron enjuiciar a
los culpables, renunció al rectorado en protesta
por tanta estulticia. Entonces volvió a publicar
"La Razón" y file electo Ministro
Juez de la Corte Superior de Justicia del Azuay.
En Junio los conservadores
iniciaron la guerra civil y hubo movimientos de tropas
uniéndose las de Antonio Vega del Azuay con
las de Melchor Costales del Chimborazo triunfando
en Tanquis. Vega cometió el error táctico
de abandonar a Costales y volver a Ciencia, que tomó
el 5 de Julio por las armas, haciendo numerosos prisioneros,
entre los cuales el principal fue Peralta, que solo
salvó la vida merced a la intervención
del General Manuel Antonio Franco, quien tomó
de rehenes en Quito a varios conservadores cuencanos
y comunico al Dr. Rafael Maria Arízaga Machuca,
recién designado Jefe Civil y Militar por los
vencedores, que si algo malo le pasaba a Peralta,
los haría fusilar inmediatamente.
Preso y hasta condenado a muerte
por los más exaltados revoltosos su vida corrió
serios peligros hasta que la rápida campaña
y combate del Cebollar del 22 de Agosto y la inmediata
ocupación de Cuenca por los liberales , le
devolvió la libertad. Franco file designado
Jefe Civil y Militar e impuso el orden, pero solo
por pocos meses, pues file reemplazado por Julio Andrade,
que se mostraría contemplativo y obsecuente
con los ultramontanos. Peralta le recriminó
dicha conducta y quedaron enemistados, aunque por
poco tiempo.
En Octubre, tras renunciar
en la Corte, concurrió a la Asamblea Nacional
Constituyente en Guayaquil. Como Diputado por el Azuay
formó el ala más avanzada con Leonidas
Plaza, José Félix Valdivieso, Julio
E. Fernández y Francisco de Paula Avilés
Zerda, fueron satirizados como el Pentágono
y colaboró en "La Nación"
y "El Grito del Pueblo", radicalizando la
revolución. El 28 de Octubre le dieron una
paliza por chismes del General Fidel García,
quien le acuso de haber proferido agravios contra
los militares analfabetos venidos de Centroamérica.
A principios del 97 la Asamblea
se traslado a Quito, el grupo radical aumentó
con los Diputados Juan Benigno Vela, Julio Andrade
y Modesto Peñaherrera y votó en blanco
para la elección presidencial. En Marzo se
retiró de esas funciones en rechazo a la expulsión
decretada contra el Diputado Julio Andrade y a la
tendencia francamente moderada quo imprimían
la mayor parte de los legisladores, que no pasaban
de ser mas que burgueses adinerados.
De nuevo en Cuenca fue notificado
con el nombramiento de Ministro Fiscal de la Corte
Suprema al que estaba anexa la presidencia del Consejo
de Estado, que no acepto porque le duraba el disgusto
contra el gobierno, prefiriendo retirarse a su propiedad
en Yunguilla, donde permaneció dedicado a la
agricultura y escribiendo esporádicas colaboraciones
para "El Album Ecuatoriano". Allí
aparecieron varias de sus leyendas históricas.
También hizo circular profusamente por todos
el país "Cassus Belli del clero azuayo"
con anécdotas sobre su fanatismo e ignorancia.
Una segunda edición data de 1.900 y como "Jotape"
polemizo en "El Censor" y en "El Diario
de Avisos" de Guayaquil, por lo que Octavio Cordero
Palacios le motejó de la peste roja, curioso
anagrama compuesto por las letras de su nombre y apellido
y Héctor Talbot le dio un balazo, felizmente
sin consecuencias, por una ridícula rencilla
surgida de su articulo "Sucedió en Yunguilla".
Hecho escandaloso que revelo la idiosincrasia pueblerina
que imperaba en esa época en Cuenca.
En Septiembre del 98 me llamado
por Alfaro a la cartera de Relaciones Exteriores en
reemplazo de Belisario Alban Mestanza y al ocupar
interinamente la de Hacienda, aprobó la minuta
del contrato de hipoteca del ferrocarril Guayaquil-Quito
a favor de los tenedores de bonos de la deuda representados
por la United States Morgage y Co. en la persona del
Ing. Archer Harman y cuando en Pasto salió
publicado el folleto "La Regeneración
Radical" de Nicolás Clemente Ponce, insultando
groseramente al Presidente Alfaro, lo refuto con el
impreso "El Hisopo".
El 99 dio comienzo a las gestiones
oficiales de la llegada del Delegado de la Santa Sede
el Obispo Guidi, pero dichas conversaciones fracasaron.
Como Canciller hizo aprobar
con la oposición de toda la derecha ultramontana
del país la Ley de Patronato, quo puso fin
a las disensiones entre el Estado y la iglesia y para
limar asperezas converse en Santa Elena con Monseñor
Pedro Gaspari para definir las relaciones del Estado
y la iglesia sobre las rentas eclesiásticas,
los cementerios públicos y la sustitución
del diezmo, pero los tres acuerdos fueron rechazados
en el Congreso y la prensa - tanto la liberal como
la conservadora - los criticaron acerbamente, ubicadas
como estaban en posiciones irreconciliables contradictorias.
Para justificarse editó "La Cuestión
religiosa y el poder publico en el Ecuador" en
70 pags. en 1.901.
En 1.901 declinó su
candidatura presidencial para evitar inútiles
enfrentamientos entre liberales y conservadores y
con Abelardo Moncayo obtuvo que el presidente Alfaro
aceptara la de Leonidas Plaza.
En Agosto asumió Plaza
el poder y designo Canciller al Dr. Cesar Borja Lavayen,
quien no acepto por razones de índole económica
y entonces nombró a Peralta, quien no se posesionó
por la mala conducta de Plaza con Alfaro y demás
liberales que habían realizado la revolución.
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