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Los Cónsules de los Estados Unidos e Inglaterra Hermán Drietrich y Alfred Cartwright, respectivamente, como testigos de honor en Duran, empezaron a gestionar la libertad de los caudillos. El Canciller ecuatoriano Carlos R. Tobar protestó de esta intromisión ante el Ministro yanqui Evan E. Yong, que por esa circunstancia tuvo que ordenar al Cónsul Dietrich, que se abstuviere de tomar parte en la política interna del país y limitara sus atribuciones al cumplimiento de los deberes de su cargo. Esta actuación de Tobar costó la vida a los prisioneros.

Ese mismo día, 24 de Enero, arribó a Guayaquil el Ministro de Guerra Juan Francisco Navarro, quien tomó a su cargo la dirección de la situación y ordenó a Plaza que iniciara Consejo de Guerra a Montero.

Plaza telegrafió al presidente Freile Zaldumbide pidiéndole autorización para permitir la salida del país de los prisioneros, pues temía justamente por sus vidas, pero se le contestó que debía remitirlos a Quito.

Por la tarde del 25 de Enero, al instalarse el Consejo de Guerra en la Gobernación, el Sargento primero Alipio Sotomayor, de la Compañía del batallón No. 1 de Guayaquil, le disparó un tiro de pistola en la frente a Montero. Luego botaron casa abajo el cadáver, lo arrastraron hasta la plaza de San Francisco e incineraron. Plaza concurrió esa noche al sitio de los acontecimientos e hizo recoger los restos. Entonces apreció en toda su magnitud la gravedad de la situación y comprendiendo que los prisioneros estaban perdidos si eran trasladados a Quito, optó por ausentarse a Manabí dizque a pacificarla, cuando dicha provincia estaba en paz.

A última hora el gobierno dio contraorden cuando los prisioneros habían realizado más de la mitad del trayecto y era imposible su regreso, de suerte que Alfaro y sus tenientes ingresaron al panóptico de Quito a las doce del día del 28 de Enero y poco después eran bárbaramente asesinados y sus cadáveres arrastrados hasta El Ejido, donde se les incineró.

Olmedo Alfaro y varios connotados escritores como José Peralta, Roberto Andrade, Vargas Vila, Manuel de J. Andrade escribieron largamente sobre el tema. Plaza resultó el principal acusado, el sumario terminó con una sentencia tardía y meramente declarativa, que atribuyó la responsabilidad principal de esos crímenes al Encargado del Poder Carlos Freile Zaldumbide y a los miembros de su Gabinete.

Mientras tanto habían surgido tres candidatos presidenciales: Plaza por los liberales antialfaristas, Julio Andrade por los liberales moderados y Carlos R. Tobar por los conservadores. Esta división dio lugar a que muchos liberales solicitaran una Asamblea en Quito, Plaza se opuso y sus partidarios gritaron "Plaza o bala. Plaza o nadie".

La tarde del 4 de Marzo se acentuaron los rumores de un golpe de estado en favor de Plaza y para evitarlo Freile Zaldumbide ordenó el cambio de tres altos oficiales comprometidos. El Ministro de Guerra, que estaba con Plaza, le puso en alerta, y éste se encaminó a protestar. Freile Zaldumbide trató de explicarle de buenas maneras que solo se trataba de una separación de ciertos oficiales politiqueros, pero fue replicado: "Entienda, que si persiste en ese cambio de jefes, los cuerpos se pronunciaran y no respondo si Ud. y su Gabinete son arrastrados por las mismas calles que lo fueron los Alfaro". El Encargado del Poder, más muerto que vivo, se asustó y llamó al General Julio Andrade. "El General Plaza acaba de salir de aquí y ha venido para amenazarme con un cuartelazo y con hacernos arrastrar". Andrade le tranquilizó y esa misma tarde el Encargado reiteró su orden al Ministro Navarro, pero éste fue a donde Plaza a seguir complotando.

El gobierno tuvo noticias de esa nueva reunión y convocó a una conferencia en Palacio para el día siguiente 5 de Marzo, a la que concurrieron el Encargado del Poder, sus Ministros y los Generales Plaza y Andrade. Lo que allí se trató y dijo ha sido muchas veces publicado. Andrade enrostró a Plaza su doblez y díjole: "Mientras yo viva, no será Ud. presidente de la República del Ecuador". Plaza palideció y optó por retirarse con Navarro.

Entonces se produjo en el gabinete la euforia que es de imaginar y le fue ofrecida a Andrade la cartera de Guerra, que aceptó en principio, pero luego meditó mejor y lo consideró impropio de su condición de candidato presidencial; por eso prefirió dirigirse al Ministerio para conferenciar con su amigo Navarro, a quien halló con varios oficiales. "Tengo que hablarle en reserva de un asunto importante". Navarro le replicó "Hable no más, aquí todos somos de confianza". -"Si Ud. no quiere oírme en reserva, se lo diré públicamente. Está Ud. Destituido y yo he sido nombrado para esa cartera". El Ministro quedó anonadado, pero reaccionando inmediatamente hizo salir a todos y dióle explicaciones, que Andrade cometió la debilidad de aceptar, pues le consideraba su amigo; sin embargo, le hizo jurar por su honor que cumpliría las órdenes del Encargado del Poder, tras lo cual le condujo amistosamente al gabinete presidencial, donde Navarro hizo reiteradas protestas de lealtad y se retiró aparentemente de a buenas. Entonces Andrade aceptó el Ministerio de Instrucción Pública y poco después se sirvieron una copa de champagne en casa de Freile Zaldumbide.

Plaza, después de la escena del gabinete, se encontraba muy deprimido y había resuelto partir a Guayaquil donde posiblemente hubiera hallado el apoyo militar que necesitaba, pero varios amigos suyos lo impidieron y se le unió Navarro, quien acababa de salir del gabinete. Fue pues, en ese momento, que Plaza. Navarro y los tres jefes que quería separar Freile Zaldumbide, empezaron a tramar el cuartelazo militar y quizá hasta la muerte de Andrade, único obstáculo para la subida de Plaza al poder.

Entretanto el Intendente Leopoldo Narváez pasó a la casa Presidencial y comunicó al encargado y a sus Ministros que Plaza se hallaba en esos momentos conferenciando con los Jefes de los cuerpos. Andrade contestó "Mejor que mejor, vamos a visitar los cuarteles". Allí les vitorearon y el Encargado y sus Ministros se retiraron a sus domicilios.

Esa tarde, a las cinco, del 6 de Marzo, se organizó un mitin de Plaza, quien habló desde el balcón de su casa mientras Navarro visitaba los cuarteles y Freile Zaldumbide era alertado.

A las ocho de la noche hubo otro mitin placista que disolvió la policía, pero ya el Intendente Narváez había sido comprometido por Navarro y actuaba con ellos, pues a esa hora se fue con el Jefe de Zona y cosa de sesenta oficiales más al cuartel Central de Artillería y desde allí envió Navarro su renuncia, a la que se unió la del Ministro de Hacienda J. Federico Intriago, también comprometido.

A las nueve de la noche se reunió el Gabinete. Andrade comprendió que el golpe se daría a la medianoche y fue al cuartel de Policía donde finalmente se hizo cargo de la cartera de Guerra, mientras el Encargado y el resto del gabinete se trasladaban a la Intendencia; a las doce se insurreccionó la policía a favor de Plaza y cuando Andrade salió a enfrentarlos, el Subteniente de Policía Alfredo García le disparó.

Muerto Andrade, se hizo cargo de la situación Plaza, arrestó en sus domicilios al Encargado del Poder y al candidato presidencial conservador Tobar, su antiguo asesor y le ordenó al Dr. Francisco Andrade Marín que asumiera la presidencia de la República, hasta tanto se realizaran las elecciones y el cambio de mando. Realizadas las elecciones triunfó ampliamente con 83.312 votos y prácticamente no tuvo opositor.

El 1o. de Septiembre de 1912 asumió el mando y designó gabinete de la siguiente manera: En Interior Modesto A. Peñaherrera. En Relaciones Exteriores Antonio E. Arcos. En Instrucción Pública León Becerra. En Hacienda Juan Francisco Game y en Guerra y Marina Juan Francisco Navarro.

Y hubiera gobernado en paz de no haberse producido el 24 de Septiembre de 1913 la revolución de Carlos Concha Torres en Esmeraldas, que conmocionó no solamente esa provincia sino también al país por más de tres años.

Inicialmente Concha fracasó en el asalto al cuartel de la capital de Esmeraldas y tuvo que replegarse a Tachina donde se fortificó. El 29 arribó el Ministro de Guerra en el cazatorpedero "Libertador Bolívar" y hubo un desembarco de tropa, mas los revolucionarios detuvieron a las avanzadas gobiernistas en Vinzade y Viche y las dispersaron.

Ante ese fracaso Plaza envió al Coronel Manuel Velasco Polanco con 1.244 hombres de refuerzo del batallón "Constitución" y una sección de artillería. Velasco avanzó nuevamente hacia el norte y entre el 10 y el 12 de Diciembre se mantuvo cercado en "El Guayabo", hasta que desesperado, intentó una retirada por Chinca, pero perdió el rumbo y tuvo que capitular. Entonces, ya libre el camino de enemigos, Concha entró triunfador en Esmeraldas el 16 de ese mes y como las autoridades abandonaron el resto de la provincia, ésta pasó enteramente a su poder.

Plaza comenzó 1914 sintiéndose sólo, acusado y acosado, pues no podía renunciar la presidencia como hubiera sido lo más lógico para obtener la paz de la república, por temor a que le removieran los juicios criminales iniciados por el arrastre de los Alfaro y el asesinato de Julio Andrade. Además, la situación fiscal se había deteriorado desde 1912 al punto que los empleados se encontraban impagos y las obras públicas detenidas y para superar la crisis sólo atinó a contratar varios empréstitos millonarios con el Banco Comercial y Agrícola de Francisco Urbina Jado en Guayaquil, al que se le permitió emitir billetes sin respaldo metálico, iniciándose un proceso inflacionario de agudas consecuencias.

Urbina Jado se convirtió por obra y gracia de esta errada política, en el factótum del país, pues quitaba y ponía gabinetes a su antojo.

El 10 de Enero de 1914 Plaza ordenó al "Libertador Bolívar" y al "Constitución" que bombardearan la población inerte de Esmeraldas, como medida desesperada para ablandar a los revolucionarios, pero sólo consiguió incendiarla. Este crimen contra la población civil que nada tenía que hacer en política, le granjeó el odio del elemento pensante del país y no trajo beneficio alguno a la paz de la República, pues la revolución continuó con mayores bríos.
A fines de ese mes envió a Esmeraldas al Coronel Enrique Valdez Concha, sobrino del caudillo rebelde, y el 27 de Febrero entró Plaza en la rada de Esmeraldas para tomar a cargo las operaciones bélicas, dejando en Quito encargado del poder al Dr. Alfredo Baquerizo Moreno.

Al día siguiente siguió a Limones con el Ministro Navarro e intentaron un desembarco. Nuevamente en Esmeraldas, en compañía de su Estado Mayor, ordenó para el 15 de Marzo un nuevo desembarco en Atacames, que trajo como consecuencia la desocupación de Esmeraldas por las tropas conchistas y su ocupación por el gobierno.

Navarro regresó a Quito, Plaza quedó al frente de las tropas y designó al Coronel Moisés Oliva -uno de los tres oficiales cuya baja había ordenado Freile Zaldumbide en 1912- que avanzara hasta río Verde como Jefe de Operaciones, donde el 1o. de Abril derrotó a una fracción revolucionaria.

Proseguida la marcha a Tachina, cuartel general de los guerrilleros conchistas. Oliva cometió el error de dividir sus fuerzas en dos columnas. Una con Valdez iría por el bosque y otra con él por la playa. El 10 de Abril arribaron al estero de Tacusa situado antes del caserío de Camarones, donde fueron acorralados y sufrieron la más completa derrota. Valdez murió y Oliva se refugió en el "Cotopaxi".

Plaza quedó encerrado en Esmeraldas y temiendo un asalto a esa capital, hizo cavar trincheras.

El 15 de Mayo, las fuerzas conchistas, , tomaron la hacienda "La Propicia”' ubicada al lado de la población, donde cayó prisionero el infeliz Oliva. Plaza consideró su situación desesperada, se refugió en el "Cotopaxi" y al día siguiente partió a Quito, dejando instrucciones para que sus tropas resistieran hasta el final.

Mientras tanto debía hacer frente a otras graves situaciones. En Abril Carlos Andrade había levantado una montonera en el norte y tras intensos combates en las provincias de Imbabura y Carchi era aprisionado en "La Quinta". En Junio Concha abrió operaciones sobre Manabí, cuyo litoral norte era Placista pero el Sur Alfarista. En Noviembre se produjo una insurrección en Guadual y el Diputado José Vicente Trujillo interpeló en el Congreso al Ministro de Guerra y Marina J. Federico Intriago; quien, para defenderse de la acusación de haber ordenado el bombardeo de la ciudad de Esmeraldas, tuvo que declarar que la orden la había impartido el propio Plaza, cuya situación personal y política estaba completamente debilitada.

En 1915 surgió el escándalo de la firma del tratado Muñoz Vernaza-Suárez por el que Ecuador cedió gratuitamente grandes extensiones territoriales a Colombia, sin conseguir nada a cambio, a no ser, la simple promesa de ese gobierno de no prestar auxilios a los revolucionarios antiplacistas.

En esa segunda administración Plaza inició los trabajos del ferrocarril Quito - San Lorenzo, se llevó a cabo la canalización de Quito, se comenzó el saneamiento de Guayaquil y el agua potable para Riobamba. Quito tuvo sus primeros tranvías eléctricos, inauguró el parque Bolívar, el Liceo Fernández Madrid y el monumento a los Académicos franceses. Guayaquil la casa de Artes y Oficios y Loja la de Gobierno. En Ambato se fundó el Instituto de Agronomía, vino de Alemania la I Misión Pedagógica presidida por Walter Hinmelmann que formó normalistas y técnicos; se expidió la Ley de Moratoria que terminó con el sistema bimetalista y se fundó el Normal Rita Lecumberry en Guayaquil, merced a la acción de los Ministros de Educación Luis Napoleón Dillon y Manuel María Sánchez Baquero.

Finalmente en 1916 logró terminar su período presidencial, no sin antes hacer triunfar la candidatura de su colaborador Alfredo Baquerizo Moreno, quien firmó el decreto de Amnistía con los revolucionarios conchistas de Esmeraldas.

De allí en adelante la influencia política de Plaza decayó notablemente aunque seguía apareciendo como el hombre fuerte en el ejército y era considerado el poder tras bastidores. Estaba pletórico y con sobrepeso, vivía dedicado a las faenas agrícolas en la hacienda "Zuleta", propiedad de su cónyuge Avelina Lasso Ascázubi, con quien mantenía un hogar feliz y numerosos hijos.

El 9 de Julio de 1925 se produjo la revolución Juliana en Guayaquil. Un grupo de militares jóvenes se tomaron los cuarteles y apresaron a Francisco Urbina Jado. En Quito el golpe fue secundado y Plaza se asiló en la Embajada argentina. De allí salió a Guayaquil, donde inició un destierro voluntario en California bajo el pretexto de que las escuelas de los Estados Unidos eran buenas para sus hijos. Se encontraba decepcionado, avejentado y sin deseos de intervenir nuevamente en la vida política del país.

En 1929 el presidente Ayora autorizó su regreso. Su situación económica no era buena y la vida en los Estados Unidos le resultaba cara. Una molestosa diabetes amargó sus últimos años y para buscar cierta mejoría decidió viajar a la costa, pero al llegar a Huigra sufrió un vahído y bajado al andén de la estación falleció sobre un banco, posiblemente de infarto frente al busto del General Eloy Alfaro, el 17 de Noviembre de 1932, a los 67 años de edad.

Su muerte fue comentada pero su figura no era querida ni reverenciada. Alto, garboso, blanco, atractivo, después se hizo grueso y algo presumido, aunque en sociedad campechano, amable y dicharachero, jovial y simpático. Gustaba usar una flor en el hojal y había sido aventurero y enamorador en su juventud, aunque después se tornó serio y circunspecto. La historia lo acusa de maquiavélico e implacable en el cumplimiento de sus designios.

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