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ANTONIO SANTIANA BARRIGA
ANTROPOLOGO.- Nació en Quito el 17 de julio de 1906. Hijo legítimo del Dr. Antonio Santiana Terán, médico militar que ascendió al grado de Mayor y de la Obstetriz Rosa Elena Barriga del Castillo, ambos quiteños, miembros de la clase media profesional.

El segundo de tres hermanos que sobrevivieron a una larga familia, recibió las primeras letras en la escuela de los dominicanos y luego concurrió al Cebollar. Era un joven muy estudioso, aunque inquieto y saludable que acostumbraba escalar montañas y practicaba el boxeo mientras cursaba la secundaria en el Instituto Mejía.

En 1924 se graduó de Bachiller y matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, pronto destacó en la materia de Anatomía Descriptiva, al punto que en 1931 y apenas egresado, fue designado Ayudante del Anfiteatro Anatómico por su profesor el Dr. Carlos Pólit que tanto influyera en su formación intelectual en las materias de Anatomía Descriptiva y Topografía en esa Facultad, donde Santiana se distinguió por la claridad de sus explicaciones, paciencia e interés para que cada uno de los alumnos participase activamente en la disección del cuerpo humano, principios pedagógicos que luego plasmaría en "Como debemos enseñar", que editó el Ministerio de Educación en 1953 para orientar la reforma educacional.

En su carrera como profesor después tuvo a su cargo la cátedra de Antropología Física y Etnografía Cultural en la Facultad de Filosofía y Letras, pues a raíz de sus estudios había comenzado a detectar diferencias morfológicas entre los individuos, dignas de ser investigadas a través de esas especialidades.

A fines del 29 y por su preferencia hacia los estudios anatómicos, había sido llamado a visitar las excavaciones terminadas del sabio arqueólogo alemán Max Uhle en Cochasquí. Fruto de esa experiencia fue su interés por la antigüedad del indio ecuatoriano. Año después recordaría la forma irregular con que se había excavado dichas ruinas: "Todavía siento gran pesar cuando recuerdo que en aquella ocasión se nos escapó de entre manos un gran museo, formado por los seiscientos cráneos que aparecieron. Cuando llegué solo quedaban unos pocos a flor de tierra y en poder de particulares. Los pobladores destruyeron los restantes. En dos excursiones realizadas posteriormente pude recoger unos cuantos cráneos!”.

El 32 se graduó de Médico y Cirujano y estableció su consultorio en las calles Guayaquil y Morales, en el corazón del popular barrio de La Ronda. Pronto se hizo de numerosa clientela como clínico general, sobre todo entre la gente humilde y campesina "que sabían que el caritativo médico les atendería hasta con los remedios, sin exigirles otro honorario que un poco de paciencia para poder tomar datos exactos sobre una serie de detalles que, si de escaso interés para el clínico, eran de especial importancia para el antropólogo". Así completó numerosas monografías sobre las características de la raza aborigen, que complementó con visitas a las comunidades en las diferentes campañas sanitarias que emprendió bajo los auspicios del Ministerio de Previsión Social.

De todo ello logró crear una Anatomía propiamente nacional, formada por datos exactos sobre cráneos, grupos sanguíneos, dentadura, esqueleto, pilosidad, mancha azulada mongólica, órganos internos, peso fetal y morfología general de los indios ecuatorianos. El 33 se incorporó al cuerpo médico con la tesis “Anomalías anatómicas”. Ya se estaba formando el distinguido Antropólogo Físico que después fue.

Desde 1930 dictaba la cátedra de Anatomía Descriptiva y fundó y dirigió el Instituto de Anatomía. “Bien disciplinado, nunca faltó a una clase. Su costumbre era escribir cuadros sinópticos de los temas presentados. Publicó dos volúmenes de estos en la Editorial Universitaria, pero lo que le caracterizó como un maestro excepcional fue la manera de transmitir a sus alumnos lo fundamental del tema”.

En 1934 publicó "Causas que producen el creciente desarrollo de la criminalidad en el Ecuador" y contrajo matrimonio con Luz María Pérez Benalcázar, tuvieron tres hijo de los cuales dos fallecieron de corta edad, lo que posiblemente influyó para una larga separación de los esposos, que terminó en divorcio.

El 35 fue nombrado profesor titular de Anatomía Descriptiva. Del 36 datan sus primeros estudios serios y metódicos sobre Antropología. Ese año examinó una serie de 23 cráneos normales procedentes de Cochasquí y de otors varios lugares del Imbabura, encontrando que la branquicefalía dominaba a la dolicocefalía y formas intermedias. En la revista "Sístole" de la Universidad Central editó "Contribución al estudio de la Antropología ecuatoriana sobre cráneos encontrados en las provincias de Imbabura y Pichincha" en 5 páginas, que mereció un elogioso comentario de Jacinto Jijón y Caamaño quien donó a Santiana su instrumental adquirido en Europa para las mediciones osteológicas. Por entonces creó el Instituto de Anatomía de la Universidad Central del cual fue sus Director.

Igualmente editó “Torus Palatinus" en 4 páginas con las primeras descripciones científicas de la bóveda palatina de los indígenas. El 45 amplió estas investigaciones y anotó que en los indios era paraboloide y upsiloide como correspondía a cráneos braquistafilinos. También investigó sobre anomalías musculares. El 39 dio a la luz sus conclusiones en este campo, en 37 páginas, en los Anales de la Universidad Central.

En 1941 realizó en Quito con su amigo y discípulo el Dr. José David Paltán Camacho, un importante trabajo sobre los caracteres morfológicos generales de los indios ecuatorianos, tales como la distribución, color y forma del pelo; el 43 expedicionó al oriente amazónico con varios alumnos de la Facultad y dio a la luz sus conclusiones generales en los Archivos Chilenos de Morfología en 35 paginas. El 44 realizó otra expedición a las provincias del sur del país y el 58 los completó con "Nuevos estudios sobre los Mestizos" en 66 páginas. Encontrando que la distribución del pelo depende de factores genéticos y no de influencias climáticas o ambientales.

Desde 1944 había comenzado a estudiar en forma sistemática los grupos sanguíneos de los indios del Ecuador. El tema ya había sido tratado por Carlos Vela en su tesis doctoral de 1933, pero correspondió a Santiana el mérito de agotarlo, encontrando una mayor presencia del grupo O. Primero estuvo visitando comunidades de la sierra, luego viajó a la amazonía y finalmente a la región costera, trabajó esas áreas topográficas hasta el 47 y las agrupaciones étnicas hasta el 52, logrando reunir pruebas serológicas de 9.326 individuos, que dieron como resultado una gran homogeneidad biológica vinculada al conjunto indoamericano aborigen y probó que somos parte de un todo; el 64 escribió una "Comunicación preliminar" en 7 páginas, para la revista del Museo Antropológico de La Plata que dirigía el notable sabio José Imbelloni y en el verano del 45 participó en la expedición serológica realizada por el profesor alemán A. Lipschutz al extremo sur de Chile, tuvo a su cargó las observaciones científicas en Puerto Mont, Punta Arenas y otros lugares y se interesó en averiguar las causas de extinción de los indios Yamana, Ona y Alakaluf y tratando de aclarar el problema escribió para el diario "La Nación" de Santiago los artículos "Los Fueguinos, sus grupos sanguíneos" y "La extinción de un pueblo: los Fueguinos".

Desde el 47 empezó a enseñar a enseñar Etnología y Arqueología en la Facultad de Filosofía y Letras y el 48 dictó Antropología Física y Cultural, Anatomía y Embriología y lo hizo por espacio de 18 años hasta que lo sorprendió la muerte. Ya se le consideraba un científico, casi un sabio y el mayor conocedor en el país en el país de esa rama tan nueva en el Ecuador y de tanta actualidad como es la Antropología Física.
Entonces se vinculó con la Sociedad de Biología de Santiago donde aparecieron sus primeros resultados en 15 páginas, reproducidas en diversos órganos de información científica de los Estados Unidos y Ecuador. El 47 volvió sobre el tema de los grupos sanguíneos con "Isohemoaglutinación en los indios del Ecuador" en 6 páginas. El 52 escribió "Los indios del Ecuador y sus características serológicas. Resultado de los exámenes en la totalidad de los mismos" en 5 páginas, que se tradujo al idioma alemán el 53; sin embargo, su obra más completa y exhaustiva sobre ese tema data de 1966, cuando en asocio a los investigadores norteamericanos G. Albin Matson, R. Eldon Sutton, Jane Swanson y Abner R. Robinson publicó un Informe en inglés titulado "Distribution of hereditary blood antigens, amonds indians in middle América".

El 46 amplió sus trabajos sobre los cráneos de Imbabura en un artículo largo que editó en Santiago. El 49 decidió recopilar sus numerosos estudios en Antropología Física y editó bajo el sugestivo título de "Panorama Ecuatoriano del Indio”, con prólogo del Profesor José Imbelloni, que se convirtió en un clásico de las letras ecuatorianas por contener los conocimientos más actualizados sobre la población aborígen.

El 50 sacó dos folletos titulados "Anomalías de la arteria radial, cubital y arcos palmares sobre anomalías musculares" en 12 páginas, y "El sistema visceral y sus anomalías. El sistema nervioso periférico, sus anomalías" en 13 páginas.

El 51 editó en Río de Janeiro "Frecuencia del desgaste dentario en los aborígenes sudamericanos" en 7 páginas. El 52 estudió la llamada Mancha mongólica en indios de varias localidades de la provincia del Imbabura y mestizos en Quito, en su mayoría recién nacidos o dentro de los primeros dos años de vida y escribió "Frecuencia y caracteres de la Mancha Mongólica en los indios Americanos" en 25 páginas, que traducido al inglés presentó como ponencia en el Congreso de Americanistas de Chicago.

El 53 investigó por cuenta del Ministerio de Previsión Social la conformación de algunos órganos internos en la población india y mestiza de Quito y sus alrededores. El 54 dio a la luz "La abración dentaria en los aborígenes sudamericanos" en 27 páginas en la Gaceta Médica del Guayas (1).

El 57 viajó a Buenos Aires para conocer personalmente a la antropóloga María Luisa Carluci Lazarino con quien venía manteniendo una cordial relación epistolar sobre temas científicos y hasta se comprometió en matrimonio, pero tuvo que regresar a tramitar sus papeles y recién varios meses después pudo casarse. El matrimonio le complementó con una cordial y cariñosa compañera y fueron muy felices aunque sin hijos.

El 60 volvió a tocar el tema del paleoindio con "Los Cráneos de Punín y Paltacalo" en 14 páginas, demostrando que las conclusiones de Paúl Rivet sobre esa nueva raza eran exageradas, pues a lo mucho se trataría de un grupo humano caracterizado por un cráneo largo y bajo y cara ancha y corta, participe de otro grupo mayor y genérico en América; y para la sección de Antropología del Instituto Panamericano de Geografía e Historia con sede en México, publicó un informe largo sobre "Antropología morfológica de los indios de la región andina ecuatoriana" en 124 páginas asumiendo la dirección de un Plan piloto de investigación para el área del Ecuador.

El 62 nuevamente trabajó sobre "La dentadura de los indios de Imbabura y el Chimborazo" en un ensayo de 14 páginas. Entonces fundó la


(1) Examinó 144 cráneos y 1.182 aborígenes adultos, pertenecientes a ambos sexos, y halló una mayor frecuencia de anomalías de posición en el área de los dientes anteriores así como la abrasión o desgaste dentario resultante de la pérdida parcial o total de la corona del diente por causas mecánicas tales como la masticación de granos duros o harinas, fenómeno que también se registró en los cráneos precolombinos.

revista "Humanitas" como órgano científico de difusión de todo cuanto se estaba investigando en la Universidad Central de Quito, demostrando que con ahínco y vehemencia se podía realizar obra seria. "Humanitas" fue dirigida por Santiana hasta su muerte, aparecían 1.500 ejemplares de cada volumen que se vendían a cinco sucres para su mayor difusión. En total salieron seis conteniendo once números. Por esa época y con las pocas piezas salvadas del pavoroso incendio que sufrió el Museo Etnográfico de la Universidad Central en 1929, lo acondicionó nuevamente, obsequiando numerosos cráneos traídos de Cochasquí. El Museo empezó a ser muy visitado y hasta el Rector de la Universidad Dr. Alfredo Pérez Guerrero puso énfasis en ayudarlo. Igualmente fundó la Sociedad Amigos de la Arqueología (2)

El 63 estudió por serie los cráneos indígenas de la provincia de Imbabura y organizó la I Mesa redonda ecuatoriana de Folklore. El 65 examinó un centenar de cráneos modernos de la serranía ecuatoriana (no deformados, adultos, de ambos sexos y recogidos en Punín y Paltacalo) y organizó la I Mesa redonda ecuatoriana de arqueología que le correspondió a presidir.(3)

El 66 describió los cráneos hallados en Alangasí, al pie del extremo suroccidental del cerro Ilaló, próximo a Quito, pues se había interesado en ellos al notar la presencia en el mismo lugar de artefactos líticos

(2) A raíz de su muerte el 66 el Museo pasó a denominarse "Museo Antropológico Dr. Antonio Santiana" y la sociedad tomó el nombre de "Sociedad Ecuatoriana de Arqueología".

(3) A Santiana se le ocurrió la idea de esta Mesa Redonda tras conocer el éxito obtenido por Carlos Zevallos Menéndez en la Casa de la Cultura de Guayaquil, quien había aprovechado la presencia de tres arqueólogos de fama mundial (Rafael Alatamira, Clifford Evans y Betty Meggers) para discutir y aprobar la cronología de las culturas costeñas efectuada por los esposos Evans – Megges a base del método de carbono Radioactivo catorce según muestreos efectuados en el Smithsonian Museun de Washintong.
procedentes del paleoindio, como lascas, cuchillos, raspadores, perforadores y puntas de proyectiles y por haber sido encontrado en sus alrededores el célebre mastodonte de Alangasí. También dio forma a una gran empresa cultural muchos años avisorada, se trataba de reunir en una enciclopedia todos los conocimientos científicos que se tenían sobre el indio del Ecuador, para lo cual planeó editar cuatro tomos bajo el sugerente título de "Nuevo Panorama Ecuatoriano del Indio" y publicó el Tomo I en 285 páginas, conteniendo una síntesis explicativa de su Antropología Física o Morfológica, con general aceptación, pues fue galardonado por la Municipalidad de Quito con el Premio Tobar al mejor libro del año.

Santiana tenía pensado publicar tres tomos más. El II contendría la Arqueología y Prehistoria del Ecuador, el III la Etnografía prehispánica y actual con gran acopio de datos y a la luz de las últimas orientaciones científicas y el IV las más recientes adquisiciones en Lingüística y Folklore como también en Antropología social e Indigenismo y nadie como él para llevar a buen término tan magna empresa; pero en Diciembre, al recibir el premio Tobar en la sesión solemne de la Municipalidad de Quito, ya no era el mismo, se encontraba muy decaído.

Poco después se hizo un examen de sangre y aparecieron numerosas plaquetas denotando la existencia de una fuerte infección y por las radiografías que se tomó en la clínica Pichincha surgió la evidencia de un tumor al duodeno, de suerte que preparó viaje inmediatamente a Miami con su esposa y su sobrino el Dr. Jorge Santiana y arribaron a un hospital de esa ciudad el 24 de Diciembre.

Al día siguiente le hicieron los análisis y el 26 fue abierto, aunque inútilmente, pues le encontraron un cáncer generalizado que le comprometía hasta el hígado. Desde ese momento entró en un sopor constante que le duró hasta su muerte ocurrida el 29 a las 9 de la mañana. El cadáver regresó a Quito el 31 y tras solemnes honras en la iglesia de Santa Teresita encontró sepultura. Numerosos discípulos, amigos y el personal docente de la Universidad Central acompañó el sepelio, pues su muerte fue sentida y comentada y gozaba de generales muestras de simpatía por su carácter siempre suave y delicado, aunque con sus alumnos a veces gastaba cierta energía. El hablar pausado, presencia ceremoniosa y profundos conocimientos, le distinguían de sus congéneres. Hablaba perfectamente bien el inglés y aunque era de por sí serio y contraído en sus pensamientos, sabía sonreír con facilidad cuando era necesario.

“Fue la paciencia su principal virtud y a través del conocimiento directo, del trabajo de campo, llegó poco a poco a dominar las técnicas de la investigación cultural, los problemas de aculturación, aspectos del folklore, económicos, poblacionales, etc. Decenas de artículos, ensayos, colaboraciones en revistas especializadas nacionales y extranjeras, que sintetizó en su Panorama y Nuevo Panorama, le consagraron”.

Viajó mucho dentro y fuera del país, concurrió a Congresos Internacionales, hizo amistades y su obra dispersa espera una mano amiga que la recoja y salve del olvido de las futuras generaciones.

Como siempre fue un ser perfeccionista acostumbraba preocuparse por definirlo todo, sin considerar que lo que se define se mata. Influenciaba en los que estaban a su alrededor porque era carismático y poseía una fuerte personalidad. Fue demasiado anatomista, se dedicó al problema racial y por eso llegó a dominar la Antropología Física, sin desembocar en la Antropología Social, que nunca mayormente le preocupó, por eso se le considera en mitad del camino entre los Arqueólogos puros y los actuales Antropólogos Generales.

Entre sus ensayos generales se pueden citar: “Más allá de los libros, una sugerencia para los estudiantes de medicina” que encierra numerosos conceptos; “Contribución de la Literatura a la Medicina. Dostoiewsty” y “Contribución de Goethe al conocimiento científico de la naturaleza” buscando los nexos de la literatura con la naturaleza.