Igualmente aprovechó
el tiempo libre para escribir y publicar tres ensayos
sobre las personalidades literarias de "Marcel
Proust" en 1971, "Rainer María Rilke"
el 77 y "Pablo Palacio el iluminado" el
79, éste último le sirvió para
optar el doctorado en Letras en la Universidad Complutense
de Madrid.
El 77 apareció su novela
autobiográfica "La corriente era limpia".
Ediciones Paulinas, Bogotá, en 176 páginas
dedicada a su hija Gracia. El libro conmocionó
a la opinión pues trata sobre las inocentes
travesuras juveniles del autor, que enseña
a su primo Josse Smith Power, algo mayorcito y muy
ingenuo, todo lo que conoce sobre sexualidad y la
vida noctámbula capitalina. Por eso la edición
fue recogida y prácticamente secuestrada en
Quito y sólo existen los cincuenta ejemplares
que había distribuido con anterioridad a críticos
y recesiones periodísticas.
Esta obra y "Pares o Nones",
que en su gran novela autobiográfica de carácter
general. Editorial Planeta, Barcelona, 1979, 334 páginas,
constituyen el valioso aporte de Tobar a la novelística
ecuatoriana a través y dentro del largo discurso
en primera persona, de carácter intimista,
nostálgico y veraz con que fueron escritas.
"Pares o Nones" obtuvo el premio Marbella
en España, pero a última hora el Jurado
decidió sortear y se lo escamotearon. En Quito
y como de costumbre, se volvió a producir el
mismo escándalo de la vez anterior, pero ahora
con más fuerza, por la descripción de
ciertos personajes femeninos ligados con el autor;
y también fue retirada.
El 78 había editado
en librería argentina de Madrid, su poemario
"Dhánu", nombre alegórico
de su segunda esposa, en 82 páginas, conteniendo
felices cánticos al redescubrimiento del amor.
El 81 dio a luz en la CCE "Grandes Comedias"
en 294 páginas recopilación de sus obras
de teatro: 1) El César a muerto, 2) Un Hombre
de provecho, y 3) Balada para un imbécil, inéditas
las dos últimas.
El 83 publicó en Letra
Viva de Quito una colección de quince cuentos
verídicos sobre personajes pasados y actuales,
tratados irónicamente bajo el título
de "Los Quiteños" y también
fue suspendida la venta y solamente merced a influencias
pudo circular luego, aunque muy irregularmente y entregó
al Banco Amazonas una trilogía de poemarios
titulados: 1) Cafarnaum, 2) El Laurel y la Ortiga,
y 3) En la abrazada Carmen, que datan los dos primeros
de Madrid, donde se escribieron en 1977, y el último
de Puerto Príncipe, Haití, el 80.
En 1988 regresó al Ecuador
y se jubiló por edad. Divorciado, casó
con Edith Camacho González pero se separaron
a los once días y el padre de ella que era
Capitán de Policía, lo amenazó
de muerte. Instalado en Guayaquil enfermó con
edema en ambas piernas y fue atendido por su ex esposa
la Hurtado, que había vuelto de España.
Años después me confesó lo siguiente
“A ella di dos cheques, uno para comprar la
villa del Dr. Gustavo Calderón Von buchwald
en el camino a Urdesa Norte y el otro por $138.000
para depositar a mi nombre en los Estados Unidos,
pero ella compró la villa a su nombre y abrió
una cuenta para ella, estafándome; el Dr. Carlos
Julio Arosemena Monroy ha tenido que defenderme porque
hasta me quisieron sacar de la villa, todo esto me
ha amargado la vida y me encuentro en permanente ansiedad”.
Ese año obtuvo $48.000
mensuales por su jubilación como diplomático
habitaba en Guayaquil, Avda. Circunvalación
No. 530, camino a Urdesa Norte y adquirió una
pequeña finca en Churute. Desde el 26 de Febrero
del 88 escribía para "El Telégrafo"
una columna literaria y en Agosto del 89 casó
con Elena Caicedo Tenorio, muy menor a él,
que resultó ser su ángel guardián
porque le cuidó hasta el final de sus días
con un amor a toda prueba. De”El Telégrafo”
tuvo que salir años más tarde porque
fue catalogado por los miembros del Consejo Directivo
del Decano como persona difícil y por supuesto
en todo esto jugó partido preponderante la
estultez de sus directivos, quienes no supieron valorar
el alto valorar de su literatura. Realmente, Paco
no tenía con quien conversar en ese periódico.
Hombre de vasta cultura y muchísimos
viajes; hablaba inglés, francés, italiano
y portugués. Su estatura mediana, ojos claros,
piel tostada, bigote y pelo cano, calvo y de contextura
gruesa. Su conversación era chispeante, rica
en anécdotas, lucida y vivaz. Tenía
amigos y lectores en todas partes.
Se sentía y actuaba
como un semianarquista y antidogmático; en
lo personal pasaba por fuerte bebedor nocturno e insomne,
por eso aprovechaba las noches para escribir aunque
la visión después de las seis de la
tarde le disminuía; quiza por eso dejó
el trago porque-según decía- le ocasionaba
daño.
En su villa existía
una pérgola donde contemplaba los manglares
del estero salado y su fauna silvestre, como buen
poeta que era desolado y puro, que comenzó
con Amargo, se volvió tremendo y desgarrador
con Segismundo y Zalatiel, cuya única esperanza
era la muerte; por eso amaba a los seres más
desprotegidos.
Había tentado todos
los géneros con espanto brutal y sin ilusión
ninguna, sufriendo siempre por sí y la humanidad.
Poseía una métrica libre pero finamente
cincelada por la suave musicalidad y el brillo y el
poder de la imagen. En Naufragio, su canto más
elaborado, de nostalgias y soledades, presentó
imágenes duras, espérrimas e incoherentes.
Era un poeta agónico
y al mismo tiempo tierno y conmovedor. Las dudas y
el amor parecían las causas primigenias de
su constante desesperación, que le acometía
inclementemente.
Su forma de expresión
intimista, "que se contemplaba y se contradecía,
se tomaba el pulso y se alteraba y ante el mundo se
levantaba tierna, lacerante, confusamente, le mostraba
lleno de inocencia, haciendo a cada paso su retrato,
un poco caricaturesco o monstruoso, novísimo,
alocado o confuso, extraño pero familiar, como
si todos lo hubiésemos visto siempre y jamás
en él hubiésemos reparado".
Su otra faceta era el cuento
y la novela y "como dramaturgo, es decir, como
hombre de teatro que penetra en el maravilloso mundo
de la representación, le muestra descarnadamente
rudo, en verso y en prosa, reaccionando contra las
normas falsas y los falsos principios, dramáticos
y consustancial".
Conflictivo consigo mismo,
con su clase y con la ciudad que le vio nacer. Nadie
ha escrito tan mal de Quito y al mismo tiempo pocos
la han amado con tal nostalgia. Jorge Ycaza lo adoraba
y le dijo "genio de la creación, dirección
e interpretación". Benjamín Carrión
escribió que Tobar tenía un tremendo
poder de interrogación y amplia trascendencia.
Ricardo Descalzi, nuestro mayor crítico e historiador
del teatro ecuatoriano, le describió como el
autor y actor más caudaloso, talentoso y dramático
y el gran César Dávila Andrade le inmortalizó
poéticamente como "genio de la palabra,
genio de la vida".
Tobar es eso y algo más
pues tenía diez obras inéditas de teatro
que desea publicar. El 87 la CCE le editó "Un
Hombre de Provecho", pero mutilando sus versos,
pues apareció en prosa farragosa, mediocre
y ajena, de suerte que su autor rechazó esa
aburrida versión por espúrea. El Núcleo
del Guayas de la CCE hace pocos años cometió
el crimen de extraviarle una trilogía sobre
el Mar, conteniendo: 1) Una gota de lluvia en la arena,
2) El ave muere en la orilla (ambas en verso) y 3)
Las Ramas desnudas, en prosa.
En Enero del 97 le fui a visitar
en su casa del Estero Salado en la entrada a Urdesa
Norte y me recibió como de costumbre en el
escritorio y con sus libros. Hizo que su esposa me
brindara un vaso de jugo y no me dijo nada sobre su
estado de salud. El ya sabía que tenía
cáncer pulmonar terminal. Poco después
sus hijos lo llevaron a Quito. Viajó con su
esposa y falleció el sábado 1 de Febrero,
de 68 años de edad, quizá por el mucho
fumar. Sus restos recibieron cristiana sepultura en
la intimidad familiar a pesar de ser neopagano como
me lo refirió en varias ocasiones.(5). La misa
se realizó el viernes 7 a las 5 de la tarde
en la Basílica del Colegio San Gabriel, en
medio de las bullas colegiales por la caída
del presidente Bucaram. Todo como él lo hubiera
querido, porque siempre fue un sardónico y
sarcástico incorregible, un ser especial, algo
fuera de lo común, lo más cercano al
genio.
(5) Este mundo solo pudo haber
sido construido por dioses violadores y borrachos
como los de la antigua Grecia.- Francisco Tobar y
García.
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